8/04/2009

HISTORIA DE LA FILOSOFIA

Posted by Edwin Yanes on martes, agosto 04, 2009 | No comments

CONCEPTO DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Aristóteles da comienzo a sus catorce libros Metaphysicorum con aquella afirmación de todos conocida, a saber: que todos los hombres desean naturalmente saber (omnes homines natura scire desiderant), o poseen natural inclinación a la ciencia. Afirmación es esta que, aunque parece vulgar a primera vista, encierra profundo sentido filosófico, según se desprende de las reflexiones luminosas que hace Santo Tomás al exponer y comentar, con su acostumbrada penetración y seguridad, esta sentencia del Estagirita.

Y es digno de notarse que el Doctor Angélico supone y afirma que este deseo natural de saber se refiere al saber en sí mismo, a la ciencia metafísica considerada en sí misma, abstracción hecha de sus aplicaciones ulteriores y de su utilidad posible: quaerere scientiam non propter aliud utilem, qualis est haec scientia, non est vanum.

A nuestro intento, sin embargo, en la ocasión presente, basta recordar que ese deseo de saber, espontáneo y universal en el hombre, de que nos habla el discípulo de Platón, es el grano de mostaza que creció y crece, se desarrolló y se desarrolla, hasta constituir la ciencia filosófica, cuya historia tratamos de escribir. Pero, ¿qué se entiende por esta ciencia filosófica? ¿Qué materias y cuestiones constituyen la esencia y el ser de la Filosofía, y representan, por consiguiente, el dominio y los límites de su historia?

Preguntas son estas que entrañan un problema nada fácil de resolver, al menos con seguridad y precisión exacta. Porque, si volviendo la vista atrás, echamos una rápida ojeada sobre el sentido y significación que se ha dado a la palabra filosofía en diversas épocas y por diferentes autores, nos será sumamente difícil determinar, circunscribir y fijar aquel sentido y aquella significación, y, consiguientemente, la naturaleza y el dominio de la Filosofía y de su historia.

Zeller observa con razón que la palabra filosofía recibió entre los griegos sentidos y significaciones muy diferentes. Y, en efecto: si recorremos los escritos de Herodoto, Jenofonte, Platón y Sócrates y algunos otros, veremos que la denominación de filósofo se tomaba con frecuencia como sinónima de sabio, de sofista, de físico o naturalista, y alguna vez se aplicaba a los poetas y artistas.

En general, puede decirse que al principio toda cultura del espíritu humano, la aplicación o ejercicio de su actividad en cualquiera de sus fases, la manifestación, en fin, de la virtualidad y fuerza nativa de la razón humana en esfera superior a la del vulgo o generalidad de los hombres, recibía el nombre de filosofía y también de sabiduría.

Porque es sabido que en sus primeros pasos estos dos nombres marcharon, por punto general, confundidos y como identificados, y aun puede añadirse que estuvo más en uso el segundo que el primero hasta la época de Pitágoras y hasta la enseñanza de Platón, cuyos escritos contribuyeron mucho, no ya sólo a generalizar el uso de la palabra filósofo, sino también a concretar y fijar su verdadero sentido.

Al mismo resultado contribuyeron igualmente los escritos y la enseñanza de Aristóteles; pues si bien es cierto que tanto éste como su maestro emplean alguna vez la palabra filosofía en su sentido primitivo y vago, generalmente le atribuyen una significación concreta, diferencial y científica.

Que si para Platón la Filosofía es el esfuerzo por medio del cual el espíritu humano se eleva al conocimiento objetivo del ser y de la perfección moral, y distingue lo que es de lo que aparece, lo inteligible de lo sensible y fenoménico, para su discípulo la Filosofía es el conocimiento reflejo y sistemático de los principios del ser y del conocer, la investigación científica del mundo y de sus primeras causas, y del hombre con sus potencias, su origen y sus fines.

OBJETO DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Historia de la Filosofía es la exposición fiel, científica y crítica de las doctrinas filosóficas que ha habido en el mundo.

En realidad es una parte de la historia universal, ya que el conocimiento discursivo y por las últimas causas que han tenido los hombres acerca de Dios, del Hombre y del Mundo, es uno de los más importantes e influyentes hechos de la humanidad.

Podemos considerar la historia de la filosofía como: Historia, como crítica y como ciencia. Como historia debe exponer fielmente las doctrinas filosóficas, investigándolas en sus fuentes. Como crítica, debe juzgarlas imparcialmente a la luz de la recta razón. Como ciencia, ha de señalar las causas que han dado origen a las diversas doctrinas y por consiguiente, las relaciones de filiación y parentesco que ligan unos con otros los sistemas.

El objeto primario de la historia de la filosofía es el estudio de las principales escuelas, sistemas y teorías filosóficas que han existido en los pueblos cultos.

Escuela filosófica es un grupo de filósofos adictos a las enseñanzas características de un Maestro. Ej.: Pitagorismo, tomismo, cartesianismo.

Sistema filosófico es un conjunto orgánico de doctrinas filosóficas. Ej.: el materialismo, el empirismo, el idealismo.

Teoría filosófica es una hipótesis que trata de explicar un hecho o fenómeno particular. Ej.: la teoría cosmogónica de Laplace para explicar el origen del cosmos.

MATERIA Y FORMA DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

La materia de la historia de la Filosofía es de dos maneras o especies: interna y externa. La materia interna es la misma Filosofía considerada como esfuerzo consciente, sistemático y progresivo de la razón, para el conocimiento de la realidad concebida desde un punto de vista general, en su esencia, sus leyes y sus relaciones fundamentales.

Si se quiere expresar la misma idea con otros términos, puede decirse que la materia interna de la historia de la Filosofía son los varios sistemas filosóficos que aparecen en diferentes puntos del espacio y del tiempo, como productos del esfuerzo de la razón, o, mejor, como productos y manifestaciones del trabajo metódico y consciente de la inteligencia en orden al conocimiento general y científico de la realidad.

La razón, la experiencia y las ciencias históricas demuestran de consuno que la inteligencia del hombre se halla sometida a ciertas condiciones exteriores que influyen de una manera más o menos directa y eficaz en su desenvolvimiento, ora favoreciendo y acelerando éste, ora contrariando su energía, ora comunicándole determinada dirección.

Y esto es lo que constituye y representa la materia externa de la historia de la Filosofía; porque la verdad es que esta historia no sería completa ni llenaría su objeto si, al ocuparse de la materia interna y de los sistemas filosóficos, no se hiciera cargo y no tomara en consideración los acontecimientos, circunstancias y condiciones que ejercieron influencia más o menos eficaz y decisiva en el desenvolvimiento de la razón filosófica, en el origen, naturaleza, direcciones y efectos de los sistemas.

MÉTODOS DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

1º.- Método biográfico que expone la vida del filósofo, sus obras y sus doctrinas; busca las fuentes y los motivos de las ideas de cada filósofo y la influencia que ha ejercido sobre los demás.

2º.- El doxológico que hace de las doctrinas el objeto primario, y de los datos biográficos, el secundario.

3º.- El sistemático o monográfico, que trata por separado y sistematiza los diversos problemas filosóficos, exponiendo en cada uno: su origen, desarrollo, soluciones diversas. Ej.: el conocimiento humano, el origen del cosmos.

4º.- El método pragmático (pragma = hecho, práctica) compara unos con otros: sistemas, escuelas, épocas, naciones, para deducir leyes generales del pensamiento, o el origen y desenvolvimiento de una noción, teoría o sistema. Por ejemplo, cuando se estudia, como recapitulación, el desarrollo, caracteres y frutos de la filosofía helenística, medieval, renacentista, etcétera.

IMPORTANCIA Y UTLIDAD DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

La importancia y utilidad de la historia de la Filosofía se infiere y resulta de la naturaleza misma de la Filosofía. Porque si ésta representa la evolución superior de la razón humana como facultad de conocimiento en el orden natural; si la Filosofía es la suprema de las ciencias humanas; si es la base y coronamiento de todas las demás ciencias y aun de las artes; si lleva en su seno íntimas y múltiples relaciones con la religión y el destino final del hombre, si la Filosofía representa y contiene uno de los elementos más poderosos, eficaces y permanentes del movimiento histórico y civilizador del género humano, evidente será de toda evidencia, que son muy grandes e incontestables la importancia y utilidad de su historia.

Así, pues, la historia de la Filosofía es una especie de complemento de la Filosofía, y desde ese punto de vista, su importancia y utilidad vienen a confundirse e identificarse con la utilidad e importancia de la misma Filosofía.

En este concepto, la historia de la Filosofía se halla en contacto con todos los grandes objetos de la actividad humana, e influye de una manera directa o indirecta en casi todas las ciencias y artes, en el conocimiento del proceso y vicisitudes de la historia humana, y facilita el camino para conocer, juzgar y medir la naturaleza de las diferentes civilizaciones, y la de las diferentes fases o manifestaciones religiosas que dominaron y dominan entre los hombres.

Por otra parte, con el estudio de la historia de la Filosofía, el espíritu adquiere insensiblemente cierta independencia y superioridad para juzgar y criticar las doctrinas; se pone en estado de conocer y aplicar las reglas más convenientes para la investigación científica de la verdad; descubre nuevos caminos y direcciones posibles en el desenvolvimiento de la razón y de la ciencia, ensanchando los horizontes de ésta.

A esto se añade que es auxiliar muy eficaz y poderoso para marchar con relativa seguridad por los caminos de la verdad y de la ciencia, y para conocer las aberraciones de la razón humana, sus causas y efectos, conocimiento que es resultado natural y lógico del estudio de la historia de la Filosofía.

Y este estudio contribuye también, y no poco, a desterrar las preocupaciones o prejuicios; a imprimir en el espíritu elevación de miras, y a comunicarle cierta modestia y sobriedad de juicio, muy en armonía con las prescripciones del Catolicismo, y muy en armonía también con la dignidad del hombre y de la ciencia.

Empero téngase presente, y no se olvide nunca, que la modesta sobriedad de juicio que prepara e inspira el estudio recto de la historia de la Filosofía, no debe confundirse ni con la mentida sobriedad del eclecticismo, que envuelve la negación de la verdad real y absoluta, ni mucho menos con esa indiferencia de que algunos alardean, que concede iguales derechos a la verdad y al error, al bien y al mal, indiferencia absurda e inmoral, que coincide y se identifica con el escepticismo absoluto.

"No vale la pena hacer una vida infeliz, por un infeliz en la vida" Yanes

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