11/20/2009

DR. ERNESTO COFIÑO, SIERVO DE DIOS Y ORGULLO GUATEMALTECO

Posted by Edwin Yanes on viernes, noviembre 20, 2009 | No comments
BIOGRAFÍA

El Siervo de Dios
Dr. Ernesto Cofiño

Médico Pediatra Guatemalteco

Su vida santa fue muy rica en obras. La empleó en obras de servicio a los niños enfermos y necesitados; en defensa de la vida humana; en la formación de los estudiantes universitarios; en la promoción humana de estudiantes sin recursos económicos y deseosos de superarse.

Siguiendo con fidelidad y alegría el camino trazado por el Fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, convirtió su trabajo de cada día en oración; diálogo con nuestro Padre Dios y servicio a los demás.

Quién es el Doctor Ernesto Cofiño

Su nombre completo es Ernesto Guillermo Cofiño Ubico. Nació en Guatemala el 5 de junio de 1899, y fue bautizado católico cuatro días después. Fue el cuarto hijo de don José María Cofiño y de doña Clotilde Ubico.

Se casó en 1933 con doña Clemencia Samayoa Rubio. Vivió treinta años - hasta el fallecimiento de su esposa - en un matrimonio ejemplo de amor, de unidad, de convivencia, en cuyo seno nacieron 5 hijos que viven actualmente.

Posteriormente vivió otros veintiocho años, viudo, dedicado a sacar adelante a sus hijos, especialmente a José Luis que, cuando enviudó, tenía 6 años. Vivió intensamente el nacimiento y crecimiento de 21 nietos. A muchos de ellos preparó personalmente para la Primera Comunión.

En 1919 inició sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sorbona (Francia). Los finalizó en 1929. En enero de 1930 se incorporó a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos (USAC), donde creó la primera Cátedra de Pediatría del país. Fue el primer profesor y primer catedrático de esta rama médica, razón por la cual es considerado el iniciador y padre de la Pediatría en Guatemala. Ejerció esta cátedra durante 24 años, desde 1936 hasta 1960.

Docencia universitaria: Padre de la Pediatría en Guatemala

En el Hospital San Juan de Dios seleccionó y formó los primeros pediatras, que después completaron sus estudios de postgrado en
diversas clínicas pediátricas extranjeras. Se interesó continuamente por su desarrollo ético, profesional y humano.

Vasta labor socio-asistencial: un organizador de primera categoría

Preocupado por socorrer a los niños y a los pobres, desarrolló una amplísima labor de tipo socio-asistencial. Algunos ejemplos: en San Juan Sacatepéquez creó el Sanatorio Antituberculoso Infantil (1942); allí mismo creó la Unidad Asistencial de San Juan (1946); fue Director del Centro Educativo Asistencial (antiguo Hospicio Nacional) desde 1951 hasta 1955; también fue Director Médico de la Sociedad Protectora del Niño (1940-1946) y Director de la Lucha Nacional contra la Tuberculosis (1945-1946); fue nombrado Interventor de la Asociación de Guarderías Infantiles de Bienestar Social (1954), hecho que ayudó radicalmente a su mejoramiento; fue Director de Caritas de Guatemala durante tres años, en los que organizó la distribución de alimentos en barrios de pocos recursos económicos, abarcando cerca de 90,000 personas; fue Delegado por Guatemala al Instituto Interamericano del Niño (1945-1955). Después del terremoto que asoló Guatemala en 1976, impulsó y fue cofundador de la Fundación para el Desarrollo Integral (FUDI), que ayudó a reconstruir la aldea Sajcavillá, cercana a San Juan Sacatepéquez. Fundación que ahora impulsa el Centro de Formación Rural Utz Samaj, cercano a Tecpán, Chimaltenango.

Una vida de coherencia cristiana

A voluntad de trabajo y sacrificio: voluntad recia, corazón grande, exquisita sensibilidad social, hombre de bien sin envidias, verdadero maestro y amigo, honradez profesional intachable, preparación cultural amplia, simpatía personal envidiable, exigente con su trabajo y con el ajeno, ... Se quedan cortos los adjetivos para describir a un hombre normal, que supo convertir cada minuto de su vida en un poema épico. )Cuál fue su secreto? Se entregó, sin reservas de ningún tipo, a Dios y a los demás: así fue como llenó de sentido lo cotidiano, así fue como un hombre ordinario se convirtió en alguien verdaderamente extraordinario. Sin embargo, para poder comprender más a fondo este hecho, es necesario adentrarse en un suceso que marcó indeleblemente su vida: su incorporación al Opus Dei.

Habiendo conocido el Opus Dei, Institución de la Iglesia Católica fundada por Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928, para promover entre personas de toda condición la santificación en medio del mundo a través del trabajo ordinario, encontró en este camino la respuesta que debía dar a la llamada a la santidad que hace Dios a todos los cristianos. Pasó a formar parte de la Prelatura del Opus Dei en el año 1956 como miembro Supernumerario.

A partir de esa fecha, intensificó su trato con Dios en la oración, en la mortificación, en la Santa Misa y Comunión diarias, en la Confesión semanal. Creció su devoción a la Santísima Virgen, convirtiéndose en gran propagador del rezo diario del Santo Rosario; se aplicó al estudio y a la formación doctrinal-religiosa, e intensificó su apostolado buscando comunicar su alegría y su generosidad a muchísimas personas, a las que animaba a colaborar económicamente y con sus oraciones en el impulso de labores de promoción humana y cristiana, en las cuales trabajaba con gran espíritu de sacrificio, dispuesto a poner en práctica la doctrina social de la Iglesia.

El enfoque que le daba a su trabajo se enriqueció notablemente: lo convirtió también en medio de santidad, dándole una dimensión sobrenatural. Esta dimensión cristiana del trabajo lo llevó a profundizar mucho más en sus relaciones profesionales: impregnó su exquisita sensibilidad social y gran sentido profesional con el urgente afán de recristianizar la sociedad. Trabajó cada vez más y mejor, pues sabía que sirviendo y amando a los demás, servía y amaba al mismo Dios. Creció su deseo de amar a Dios, en una forma que él mismo califica de Avehemente.

Conservar, no destruir la vida incipiente

Fue un apasionado defensor del derecho y el amor a la vida, especialmente en el no nacido. Su lema en ese campo fue: A Conservar, no destruir la vida incipiente. Se puede decir que el doctor Cofiño fue uno de los iniciadores de las campañas pro-vida en nuestro país, dictando, en muchísimos lugares del territorio nacional, charlas sobre este tema a miles de personas: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, universitarios, enfermeras, estudiantes de Medicina, médicos titulados, ..., en fin: su amor por la vida no tuvo fronteras de ningún tipo.

Forjador de juventudes

Su corazón nunca envejeció. Vio en la juventud la esperanza de un mundo más digno del ser humano. En consecuencia, desarrolló una vasta labor académica entre los jóvenes de nuestro país, fomentando diversas iniciativas destinadas a la formación integral de los mismos. Fue el primer Rector del Centro Universitario Ciudad Vieja, que comenzó a operar en 1958. Impulsó la creación del Instituto Femenino de Estudios Superiores (IFES) y la Residencia de Estudiantes Verapaz (para universitarias). Promovió el Centro de Formación Profesional para la Mujer Junkabal y el Centro Educativo Técnico Laboral Kinal, dirigido a jóvenes de escasos recursos..

A los 80 años se le detectó un cáncer en la mandíbula. Tuvieron que quitarle tres cuartas partes del maxilar inferior. Era la excusa perfecta para retirarse y, por decirlo de alguna manera, Adormirse en sus laureles@. Pero no era su estilo. Para el doctor Cofiño el cáncer fue como el parón que hace un deportista para recobrar fuerzas, tomar aire, y dar el mejor esfuerzo al final, pues siguió trabajando con gran empeño. Sólo lo pudo detener una cosa: el rebrote del cáncer a sus 92 años. Luchó por vencerlo, porque quería vivir más para seguir sirviendo, pero ya Dios lo quería a su lado. Murió santamente, auxiliado con los últimos sacramentos, después de una enfermedad larga y dolorosa, llevada con fortaleza y conformidad, el 17 de octubre de 1991, a las 7:20 de la mañana, en la ciudad de Guatemala, Aexprimido como un limón.

Actualidad de su figura y su mensaje

La Carta Apostólica ATertio Millennio Advenientede S. S. Juan Pablo II, al final del número 37, anima a la búsqueda del testimonio de la vida de hombres y mujeres que hayan vivido en este tiempo, y que hayan realizado su vocación cristiana en el matrimonio; para proponerlos como modelo y estímulo a los esposos cristianos. Ernesto Cofiño buscó la santificación en el matrimonio y la familia.

En la sociedad actual amenazada por la indiferencia religiosa, por el materialismo práctico, el hedonismo - que facilita que la gente se aísle, se vuelva egoísta - la vida del doctor Ernesto Cofiño Ubico es un mensaje de generosidad y entrega, ya que se puede decir, que la suya fue Auna vida de servicio. Su humildad es ejemplar. Ernesto tenía una gran personalidad, mucha simpatía y sentido del humor. Gozaba de un gran prestigio profesional como médico pediatra, como catedrático. Recibió muchos premios y condecoraciones. Ocupó puestos importantes. Nunca se sintió superior a nadie y a nadie trató con altanería. Consiguió en su vida una profunda coherencia cristiana.

El amor a los niños enfermos y necesitados presidió toda su vida. Especialmente se prodigaba con los más pequeños indefensos: los huérfanos, los tuberculosos. Dejó en la mente de sus alumnos una idea clara para que fuera siempre una premisa invariable: Avelar por el ser humano. Y velar por él es vigilarlo en su dignidad. Que no lo degrade el hambre, que no lo venza una ciencia apoyada en el afán de conquista.

Su causa beatificación y canonización

El día 31 de julio de 2000, tuvo lugar la sesión de apertura del Proceso de Beatificación y Canonización en su fase diocesana. Fue presidida por el Sr. Arzobispo Mons. Próspero Penados del Barrio. El 5 de abril de 2001, al concluir el Tribunal la interrogación de los testigos, y recogida de los documentos concernientes a la Causa, tuvo lugar la sesión de clausura, también bajo la presidencia del Señor Arzobispo Primado de Guatemala. Las actas y la documentación del Proceso fueron presentadas en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma, el día 5 de mayo de 2001. El postulador de la Causa de Beatificación y Canonización es Monseñor Flavio Capucci.

Fama de santidad

La fama de santidad, que ya le acompañó durante su vida, ha ido en constante aumento después de su muerte, traspasando también las fronteras de Guatemala. Personas de Honduras, El Salvador, Costa Rica, y de los otros países de Centro América, México, Estados Unidos, Perú, Colombia, Puerto Rico, Chile, Uruguay, Austria, Francia, España, Holanda, Polonia, de Australia, Kenia, etc., han acudido a su intercesión ante Dios, y le atribuyen muchos favores muy variados. Personas que, por muchos años habían abandonado las prácticas religiosas, antes de morir se han convertido y recibido piadosamente los últimos sacramentos. Matrimonios que, después de esperar durante años tener hijos, por fin, los han recibido gozosos. Otros que necesitados de trabajo, después de rezarle lo han conseguido. También le atribuyen muchas curaciones milagrosas.

Oración del Dr. Ernesto Cofiño

Oh Dios Padre, fuente de todo bien, que llenaste a tu hijo Ernesto, médico, para ser fiel servidor de la vida que en Tí comienza y sólo a ti pertenece; haz que yo sepa también respetar y promover el don de la vida y cumplir con generosidad mis deberes de cada día, por Amor a Jesucristo y a mis hermanos los hombres. Dígnate glorificar a tu siervo Ernesto y concedeme por su intercesión, el favor qeu te pido...(pídase). Así sea.

Escritos del Dr. Ernesto Cofiño

Diciembre 2008: Vida interior y paz
"Nuestra vida interior para desarrollarse requiere paz: la paz de Cristo. Esto es lo más importante para nuestra relación con Dios. Ganar la paz requiere estar decididos a luchar en todo momento: tendremos victorias, pero también derrotas y recomenzar debe ser nuestra preocupación."

Octubre 2008: Autoridad
"A quien le pesa la autoridad de Dios, quien cree que todo lo puede hacer por sí solo, a este también le pesará la autoridad de sus padres, le saldrá sobrando. El planteamiento de la vida debe ser leal. No se trata de poner la vida al cristiano muy fácil, para que haya muchos cristianos."
(Cuadernos 2-2 página 1)

Agosto 2008: Volundad de Dios
"Todo nos viene de Dios. Es Él quien nos busca y nos da los medios para que podamos hacer lo que Él quiere. Nosotros somos quienes estorbamos su acción, cuando no ponemos empeño."
(Cuaderno 1-6, página 16)

Junio 2008: Fidelidad
"La Iglesia de Dios ha recibido de Cristo mismo un magnífico tesoro que ha custodiado por siglos para mantenerlo inalterado. Mons. Escrivá nos transmite, en toda pureza y sin desviación alguna, ni aún la más mínima, ese tesoro. Adhiriéndonos a lo que nos dice, siguiéndole sin vacilación y esforzándonos por comprenderle, tendremos la seguridad de mantenernos en el buen camino. Pero además, podemos ser guías seguros para los demás. Estemos bien preparados para luchar y combatir el error, para disipar la confusión."
(Cuaderno 1-6, página 14)

Abril 2008: Formación
"Con manos expertas, con corazón acostumbrado a darse, me han venido tallando. Ha sido un penetrar lento del conocer a Cristo y de amarlo. Y sobre todo de ir realmente concretando en mi vida espiritual y en mi entrega. (…) lo cierto es que tengo el sentimiento de que comienza una nueva fase en que quiero, Señor, darme a Ti y de verdad entregarme. Que tu Santa Madre - y mía - me ayuden".
(Cuadernos 1-6, página 3)

Enero 2008: Oración
"Debo ver muy claro la razón por la cual fui llamado por Dios al Opus Dei: para llevar una vida auténtica de oración. Y con la gracia de Dios y la ayuda de la Virgen santísima, llegará el momento en que rece como respiro: alegre o triste, enojado o contento, con ganas o sin ganas, en el trabajo o en el descanso. Y llegará a ser hasta durante el sueño. Así será porque Dios lo quiere y yo quiero lo que Dios quiere".
(
Cuaderno 1-6, página 10)

"La oración con sentido mucho más profundo de una unión real con Dios, con la humanidad santísima de Cristo. Ya no se trata tan sólo de oraciones que cumplen un plan de vida, sino que cada una sea hecha con delicadeza, con amor, como paladeándola.

Vida contemplativa en medio del mundo es la que debemos llevar… Que todo en nosotros sea oración y que sepamos encontrar a Dios hasta en las más pequeñas cosas de nuestra vida ordinaria. El Opus Dei nos brinda con su espiritualidad los medios necesarios para mantenernos en el camino que Dios nuestro Señor nos ha escogido y en el cual, con la ayuda de nuestra Madre, de San José nuestro Padre, de nuestro Ángel Custodio, debemos mantenernos. Somos de Dios. Él nos ha redimido, Él nos ha llamado (a mí por mi nombre.)"

(Cuaderno 1-6, página 12)

Diciembre 2007: Fidelidad
"La Iglesia de Dios ha recibido de Cristo mismo un magnífico tesoro que ha custodiado por siglos para mantenerlo inalterado. Nuestro Padre Dios nos transmite, en toda pureza y sin desviación alguna, ni aún la más mínima, ese tesoro. Adhiriéndonos a lo que nos dice, siguiéndole sin vacilación y esforzándonos por comprenderle, tendremos la seguridad de mantenernos en el buen camino. Pero además, podemos ser guías seguros para los demás. Estemos bien preparados para luchar y combatir el error, para disipar la confusión."
(
Cuaderno 1-6, página 14)

Noviembre 2007: La Muerte

"Que no sea para mí la muerte como una amenaza, una angustia, un terror.
Que sea un aviso saludable para estar bien preparado, listo a emprender el viaje, que no me encuentre desprevenido.
El pensamiento de la muerte no es agobiador, ni generador de tristeza. Será un ver las cosas claras, ¿a dónde iremos?
Lo que resulta interesante es que lo que tenga importancia en la vida lo pueda tener en la muerte.
Esto me debe hacer pensar en lo que es conveniente cortar, abandonar.
El tiempo que debo aprovechar bien es el tiempo presente, cuando estoy capacitado para juzgar con claridad, cuando puedo aún rectificar.
No confiar en la enfermedad postrera: ni sé cuánto durará, ni en qué condiciones me encontraré para sacar ventaja de ella."
(Cuaderno 2-2, página 8)

Octubre 2007: Voluntad de Dios
"Todo nos viene de Dios. Es Él quien nos busca y nos da los medios para que podamos hacer lo que Él quiere. Nosotros estorbamos su acción cuando no ponemos empeño". (Cuaderno 1-6, página 16)

"A quien le pesa la autoridad de Dios, quien cree que todo lo puede hacer por sí solo, a este también le pesará la autoridad de sus padres, le saldrá sobrando.

El planteamiento de la vida debe ser leal. No se trata de poner la vida al cristiano muy fácil, para que haya muchos cristianos."
(
Cuadernos 2-2 página 1)

Septiembre 2007: Sinceridad
"Con manos expertas, con corazón acostumbrado a darse, me han venido tallando. Ha sido un penetrar lento del conocer a Cristo y de amarlo. Y, sobre todo, de ir realmente concretando en mi vida espiritual y en mi entrega.

(…) Lo cierto es que tengo el sentimiento de que comienza una nueva fase en que quiero, Señor, darme a Tí y de verdad entregarme. Que tu Santa Madre -y mía- me ayuden". (Cuaderno 1-6, página 3)

"Ser sinceros en todo momento, serlo siempre y no solo ocasionalmente, es una virtud que cuesta muchísimo esfuerzo, perseverancia, humildad y visión sobrenatural. Nuestra tendencia natural es la de aparecer como quisiéramos ser y no como somos, pero esto nos dificulta o impide el estar con Dios". (Cuaderno 1-6, página 8)

Agosto 2007: Docilidad y Humildad
"Luego, nuestra insignificancia, nuestra miseria, nuestros defectos, nuestra pobreza: no son nada! Lo importante es lo que Dios esta añadiendo, lo que Él pone, lo que Él quiere. Y por nuestra parte, la docilidad, el saber dejarnos llevar.

No es fácil, pero es el único camino, y para lograrlo pedirle a San José que interceda por nosotros; a nuestra Señora que nos enseñe como debe hacerse para llegar hasta el fin del camino". (Cuaderno 1-3, pág. 8)

La vida siempre es un bien
“A la hora del juicio seremos vistos exactamente como hemos sido, sin tapujos, sin pretextos, sin disimulos.
Jesús, el Justo Juez, nos juzgará por nuestras obras de amor al prójimo: lo que hicimos a los demás, es como si lo hubiésemos hecho al Señor.

Debemos amar a todos, porque todos son hijos de Dios, pero especialmente a los que Dios pone cerca de nosotros: nuestra familia, amigos, los que comparten nuestra misma fe: es caridad bien entendida.

El Señor nos da a cada uno un determinado número de "talentos" y de ellos debemos responder, son las oportunidades de poder y de saber servir sobre las cuales se nos juzgará". (Cuaderno 2-2, pág. 9)

En la precariedad de la existencia humana, Jesús lleva a término el sentido de la vida
"Luego, nuestra insignificancia, nuestra miseria, nuestros defectos, nuestra pobreza: ¡no son nada! Lo importante es lo que Dios esta añadiendo, lo que Él pone, lo que Él quiere. Y por nuestra parte, la docilidad, el saber dejarnos llevar.

No es fácil, pero es el único camino, y para lograrlo pedirle a San José que interceda por nosotros; a nuestra Señora que nos enseñe cómo debe hacerse para llegar hasta el fin del camino". (Cuaderno 3-1, pág. 8)

El matrimonio y las fuentes de la vida según el plan de Dios
"Todo nos viene de Dios. Es Él quien nos busca y nos da los medios para que podamos hacer lo que Él quiere. Nosotros estorbamos su acción, cuando no ponemos empeño.

El planteamiento de la vida debe ser leal. No se trata de poner la vida al cristiano muy fácil, para que haya muchos cristianos." (Cuaderno 2-2, pág.1)

Primacía del hombre sobre las cosas
"El trabajo es elemento esencial en nuestra santificación. El trabajo debe ser santificado para que nos santifique y santifique a los demás. Todo trabajo que sea digno, es magnífico instrumento de santificación. El perfecto equilibrio debe existir entre el trabajo, la vida familiar y la vida ascética, combinados en tal forma que se completen sin absorberse. Hasta la cosa más pequeña en nuestro trabajo ordinario debemos ejecutarla con presencia de Dios. El trabajo debe ser hecho siempre con alegría independientemente del resultado práctico". (Cuaderno 2-4, pág. 17)

La plenitud de la vida se da a cuantos aceptan seguir a Cristo
"La Iglesia de Dios ha recibido de Cristo mismo un magnífico tesoro que ha custodiado por siglos para mantenerlo inalterado. Adhiriéndonos a lo que nos dice, siguiéndole sin vacilación y esforzándonos por comprenderle, tendremos la seguridad de mantenernos en el buen camino. Pero además, podemos ser guías seguros para los demás. Estemos bien preparados para luchar y combatir el error, para disipar la confusión". (Cuaderno 1-6, pág. 14)

Amar el sacrificio
"Es muy importante estar pendiente y decir ¿qué es lo que yo puedo dar? No estar calculando ¿Qué es lo que dan los demás, que podrían dar con relación a mí? Lo que cuenta es mi esfuerzo, mi generosidad y no tasar, apreciar o suponer el esfuerzo de los demás." (Cuaderno 1-1, pág.18)

Amar al prójimo por Dios es imitar a Jesucristo
"Lo que nos aleja de Dios es el pecado, en todas sus formas, porque es ofensa a Él que es infinitamente bueno. La parábola del hijo pródigo es una tipificación de cómo se puede perder el Amor a Dios por el deleite material. Tener verdadero horror al pecado y no menospreciar el pecado venial que nos va disminuyendo en la Gracia de Dios y nos expone a una caída mayor. Existe el pecado de omisión: no hacer aquello que Dios quisiera que hiciésemos.

En Amor siempre cabe hacer más, darse más, responder mejor a Dios. No debemos excusarnos porque seamos "débiles", muchos son los medios a nuestro alcance para fortalecernos". (Cuaderno 2-2, pág.6)

Transformar la cultura, impregnarla del mensaje de Jesucristo
"Que no sea para mí la muerte como una amenaza,! una angustia, un terror. Que sea un aviso saludable para estar bien preparado, listo a emprender el viaje, que no me encuentre desprevenido. El pensamiento de la muerte no es agobiador, ni generador de tristeza. Será un ver las cosas claras, ¿a dónde iremos?

Lo que resulta interesante es que lo que tenga importancia en la vida lo pueda tener en la muerte. Esto me debe hacer pensar en lo que es conveniente cortar, abandonar. El tiempo que debo aprovechar bien es el tiempo presente, cuando estoy capacitado para juzgar con claridad, cuando puedo aún rectificar". (Cuaderno 2-2, pág. 8)

Educación del Amor.
"En María -una criatura humana- encontramos: humildad, pureza, entrega. La tentación -bajo los más diversos aspectos- está siempre al acecho, aprovechará el menor descuido para "morder": la pureza exige lucha. La lucha es esencial sobre todo en nosotros que tenemos el germen del pecado que es inclinación a desviarnos. Las debilidades serán siempre aprovechadas por el demonio: ser humilde es no olvidar que somos débiles y frágiles. La tentación nunca será eliminada. No estamos en una "bomba" que nos separe del ambiente. Vivimos en el mundo con todo lo que contiene de bueno y de malo; la lucha es saber mantenernos buenos, saber luchar por la pureza, recurriendo a María." (Cuaderno 2-2, p.16)

"La Santidad es para todos, sin importar el ambiente en que nos desenvolvamos, hoy admiramos la digna vida del Dr. Ernesto Cofiño, el Siervo de Dios" Yanes

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