1/14/2010

MILAGROS DEL SEÑOR DE ESQUIPULAS (SIGLO XIX)

Posted by Edwin Yanes on jueves, enero 14, 2010 in | No comments

Los siguientes milagros aparecieron publicados por primera vez en la Novena al Santo Cristo de Esquipulas escrita por el Padre Nicolás de Paz en el año 1723.

Curación de tétanos.
Enrique Carmen Vega, viudo de 78 años de edad, y vecino de Nicaragua, vino el 17 de Enero de 1811 a cumplir una promesa que hace 63 años tenia ofrecida al Señor de Esquipulas por haberle salvado la vida de la gravísima enfermedad de tétano que contrajo a consecuencia de una herida que sufrió con una azuela cuando principiaba a aprender el oficio de Carpintero. Por efecto de la herida quedo impedido de la pierna izquierda, pero la salvación de su vida la debe al Señor de Esquipulas, pues le pidió con todo su corazón que si no moría de dicha enfermedad vendría a visitarlo, trayéndole un cuerpecito de plata.
Su petición fue oída, pues no habiendo médico en el lugar en aquella época, acertó a llegar un médico francés, quien fue solicitado y declaró al examinarlo que el caso era de muerte, pero que traía consigo una medicina para experimentarla en el primer caso tetánico que se le presentase.  Su familia no quería resolverse a esa prueba, pero el enfermo confiando en Dios la aceptó. Consintiendo esta en una pildorita que tomó y a los cinco minutos le produjo una fuerte deposición que, al calmarse, se sintió, muy aliviado: momentos después le vino nueva deposición y al cortárselo se consideró ya fuera de peligro.    En efecto, el medico que no lo dejó un solo momento, declaró que estaba fuera de riesgo, que sólo alimentos necesitaba para su restablecimiento y se retiró el Doctor sin cobrarle nada, conformándose sólo con el éxito feliz de la medicina.

Salvado de perecer en un río.
En el año de 1853 yendo de camino Atanasia Arana tuvo que pasar un río Sucio y como estaba crecido, no pudo resistir la bestia que montaba la fuerza de la corriente, por lo que caminaba ya sin esperanzas río abajo y así en tan tremenda situación clamo a gritos plegaria, pues dando el caballo dos saltos salio del peligro, por lo que ofreció visitarlo, como lo cumplió.

Cae de un tercer piso y sana al tercer día
En Guatemala, el 6 de Febrero de 1878 pintando Trinidad Jeresano y Ortiz una casa de tres pisos, se quebró la escalera y cayendo desde el último piso clamó al Señor de Esquipulas y habiéndole conducido al Hospital, salio al tercer día bueno.
 
Sanado de tétanos.
En Amatitlán, República de Guatemala, en 1892, Tranquilino Reyes fue atacado de tétano y habiéndosele fracturado un pie clamó al Señor de Esquipulas, quien lo restableció a los ocho días sin quedar impedido.

Revolucionario clama al Señor en el combate.
El la aldea Las Quezadillas, República de El Salvador, el 17 de Agosto de 1894, tuvo lugar un combate en donde Anastasio Molina militaba en las filas revolucionarias al mando de Gral. Don Rafael Antonio Gutiérrez, y habiéndose visto atribulado en lo recio del combate clamó al Señor de Esquipulas, siendo su plegaria oída pues salió con toda felicidad.

Salvado de accidente
En Santa Ana, República de El Salvador, el 10 de Noviembre de 1897, Hermenegildo Molina caminando en una mula, baraustó esta y lo arrojó, quedando trabado de un pie en el estribo: en tal peligro clamó al Señor de Esquipulas, quien le salvó la vida.

Sanado
En Guastatoya, República de Guatemala, el 3 de Diciembre de 1898, Blas Arrivillaga se encontraba gravemente enfermo y tan desconsolado que por horas esperaba la muerte. En tan triste estado, aunque conforme, pensaba en la separación de su esposa e hijos por lo que clamó al Señor de Esquipulas, ofreciéndole visitarle y publicar el favor si lo restablecía y habiéndolo conseguido, vino a cumplir su promesa.

El caso de Juan Palomeque
El Señor Don Juan Palomeque  y Vargas, uno de los principales vecinos de la Ciudad de Antigua Guatemala y a quien ahora seguimos en el camino que conduce a Esquipulas… se ocupaba constantemente en la conducción de mercaderías entre la Capital y el reino…
Pertenecía a una familia antigua y respetable de origen español. De este señor Palomeque habla el Padre Tomás Gage en el capitulo tercero del tomo segundo de la curiosa descripción de sus Viajes en la Nueva España, dándole el titulo de amigo. Los veinte y cuatro años que habían transcurrido desde que el religioso conoció a Don Juan Palomeque lejos de haber dulcificado su carácter y moderado sus pasiones lo habían hecho más violento e intratable…
En el único punto en que las actitudes de Don Juan habían experimentado variación notable desde la época en que lo conoció Gage, era en aquella propensión al aislamiento y poco gusto por la vida de la Capital que mostraba por los años de 1629. Palomeque fue haciendo poco  a poco mas frecuentemente sus viajes a la Ciudad y al fin hubo de establecerse definitivamente en ella…
Ya fuese resultado de algunos excesos, o ya porque Dios lo quiso, Palomeque había comenzado a sufrir de una aguda fluxión de ojos que fue agravándose hasta tomar el carácter de una verdadera oftalmia… Consulto los más hábiles facultativos de la Capital y no hallando remedio, se había por ultimo decidido a ofrecer una visita al Señor de Esquipulas, en quien fiaba ya únicamente su restablecimiento. Tal era, pues, el objeto de aquella devota romería que Don Juan debió haber emprendido con un espíritu más humilde y cristiano que el que hemos visto mostrar en los momentos en que estaba por llegar al término de su peregrinación.  Pero es el caso que Palomeque había acompañado a la oferta de la visita, la de una cadena de oro… y mediante esa dadiva aquella alma mezquina consideraba el asunto de su curación como un simple negocio entre el Señor de Esquipulas y él.  De consiguiente juzgaba que si obtenía su restablecimiento quedaría tan obligado al Señor como lo estaría respecto de su marchante… Llego por ultimo de rodillas a situarse delante del Camarín donde estaba colocada la Sagrada Imagen… hizo una breve oración y depositó la cadena al pie del crucifijo. Instantáneamente el velo opaco que cubría sus ojos desapareció y sintió al mismo tiempo como si una aura suave hubiese templado el fuego ardiente que abrazaba sus pupilas; pero el desgraciado conservaba la peor de las cegueras, la del alma.
Palomeque salio de la Iglesia lleno de gozo y se dirigió a la casa que se le tenía preparada… El viaje de Palomeque no tenía mas objeto que el cumplimiento del voto hecho al Señor yl dispuso descansar aquella mañana para salir después de comer regresando a Guatemala…

¡Que chasco, Gonzalo, decía Don Juan burlándose con buen humor! ¡Que chasco para los doctores al verme volver completamente curado…! Señor, contesto el Administrador, lo principal es vuestro restablecimiento… Por lo demás no puede negarse que lo que no alcanza la sabiduría humana es porque esta reservado al poder de Dios.  Así, Señor amo, dad infinitas gracias al Señor de Esquipulas y sed siempre su devoto.
¡Gracias al Señor de Esquipulas!, replico el hidalgo con una carcajada irónica, gracias mas bien a mi cadena de oro, querrás decir.   El administrador volvió la cabeza horrorizada al escuchar aquellas expresiones en que la ingratitud iba agravada con la blasfemia, y no contesto una sola palabra.
 Al pronunciar la impía frase Don Juan metió la mano derecha en el bolsillo… y hallo la cadena de oro que el día anterior había colocado al pie de la Imagen de Jesucristo… y habiéndola reconocido, una densa nube cubrió sus ojos…
Palomeque dio un grito de horror y exclamo: ¡ciego! ¡Completamente ciego! ¡Oh desventurado! 

Sana gravemente herido
En Santa Rita, República de Honduras, el años de 1899, el 15 de Agosto por la noche, Clementito López fue gravemente herido y encontrándose en paso de muerte ofreció al Señor de Esquipulas que si le rescataba la vida le vendría a visitar, y en efecto sanó y vino a cumplir su visita.

Curación
En san Juan Nonualco, República de El Salvador, en septiembre de 1899, Mercedes Santos fue atacado de congestión y después de largos sufrimientos no contando ya con vida, pidió al Señor de Esquipulas le devolviera la salud y habiéndolo logrado, vino a cumplir su promesa.

Fuente: BASILICA DE ESQUIPULAS


"Es grande tener fe en las cosas pequeñas, si tu crees, Dios cree" Yanes

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