5/20/2010

HUIR DE LA RUTINA

Posted by Edwin Yanes on jueves, mayo 20, 2010 in , , | 3 comments
El amor siempre da una alegría nueva y siempre es "ingenioso": los enamorados saben renovar el amor. Esto es absolutamente válido para el ámbito de las relaciones sexuales: sería horroroso entregar el cuerpo (la intimidad y el yo) de una manera rutinaria. Los esposos bien enamorados saben variar el ritmo de las relaciones, darse sorpresas, novedades, alegrías emocionantes y de buen gusto, etc.

La vivencia de estos aspectos sólo es posible con una entrega sacrificada por parte de ambos dos: el amor sexual es entrega y requiere "sacrificio sexual".

Los niveles lícitos de placer sensual: «¿qué se puede hacer?» y «¿cuándo se puede hacer?». Ésta es una pregunta frecuente, a pesar de que vivimos en una cultura aficionada a dar "rienda suelta" a todo (¡después pasa lo que pasa!).
El criterio más básico ya ha sido dado: provocar la excitación sexual sólo tiene plenitud de sentido y, por tanto, sólo es lícita como preparación del acto conyugal. Ahora bien, las manifestaciones posibles de amor tierno entre los esposos son múltiples y provocadoras de muy diversos grados de emoción corporal: "¿qué se puede hacer?". El sentido común nos proporciona tres respuestas suficientemente orientadoras:

1. No es posible una respuesta fija, sino que el buen sentido prudencial indicará lo que es o no es adecuado en cada momento concreto. La respuesta puede variar incluso según el día. 

2. Es cuestión de saber situarse y de congruencia. Cada situación (casados desde hace poco, casados con edad avanzada, con buena salud, con poca salud, etc.), cada momento (vamos a tener relaciones, no podemos tener relaciones, no conviene que ahora tengamos relaciones, etc.), cada lugar (estamos en la calle, estamos en casa delante de los hijos, estamos en la habitación los dos solos, etc.) permiten o exigen manifestaciones de afecto (más estimulantes o menos estimulantes) que estén de acuerdo con las circunstancias en cuestión.
Siempre es muy conveniente tener en cuenta que «no todo lo que es lícito es conveniente» y que hay que ser delicados (¡dignificar la sexualidad!).

3. Distinción entre "sentir" y "consentir". Ninguno de los dos ha de inquietarse si con una manifestación lícita y congruente de amor humano comienza a "sentir" la excitación sexual (no siendo el momento adecuado), pero no quiere "consentir" (acto de la voluntad). Lo que es prudente en estos casos es "enfriar motores" y abstenerse de esta manifestación de afecto: continuar con este "sentir" -que no conviene aquí y ahora- sería ya manifestación de "consentir".

Haz todo lo que tu moral permite y lo que agrade a tu esposa o esposo. Los límites están en la mente.

Fuente:mailxmail.com

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