9/03/2010

ENSAYO CERO

Posted by Edwin Yanes on viernes, septiembre 03, 2010 in , , | 2 comments
Hugo Daniel Medina
28/07/2009

Ensayo cero
La realidad de las cosas, por ser tan compleja, genera  que las ideas que pretenden entenderla no sean sencillas. Esto explica en gran medida el motivo por el cual se la disfrace con mitos e ideologías, que esconden casi siempre ideas confusas y oscuras, que extravían a los hombres y los enfrentan los unos con los otros; hacen dudar del raciocinio, libertad e inteligencia que se les debe suponer en cuanto hombres.

La irracionalidad, la creencia en mitos, las ideologías más falsas y aberrantes, no son sólo patrimonio exclusivo de esos hombres a los que otros hombres mantienen carentes de instrucción y en condiciones indignantes, sino también de éstos, ya que creen dominar el mundo desde la razón, sin sospechar siquiera el simplismo en el que se mantienen ni el andamiaje de mitos e ideologías que predeterminan muchas de sus actuaciones.

Sin embargo, los conceptos de que se sirven para determinar el conjunto de la realidad del mundo, no agotan su conocimiento. Pretenden convertir en ideas universales lo que no pasan de ser conceptos particulares. Las ideas no pueden reducirse a los conceptos de donde brotan, ni son eternas ni inamovibles. Los hombres viven envueltos por ideas (la propia idea de hombre, de persona, de cultura, de libertad, de justicia, de bien), muchas veces confundidas y deformadas por quienes se acercan a ellas desde una perspectiva particular.

El estudio de la ética se considera frecuentemente dedicado a la cuestión: ¿Qué acciones deben realizar y/o evitar los hombres? Es decir, se concibe como algo que trata de la conducta humana y que decide qué es virtuoso y qué es vicioso entre los tipos de conducta entre los cuales, en la práctica, la gente tiene que escoger.

Cuando preguntamos las razones de las acciones que recomiendan los moralistas, éstas son, usualmente, que las consecuencias son buenas o, las mejores posibles en las circunstancias dadas. De ahí que todas las cuestiones acerca de la conducta presupongan la decisión acerca de qué cosas, distintas de la conducta, son buenas y cuáles son malas. Respondemos fácilmente que las cosas buenas son aquellas que persiguen el bien. Pero el razonamiento se traba cuando preguntamos: ¿Qué es el bien? Pues este concepto está inscripto en sí mismo y para poder responder sólo se debe apelar a la idea de bien. Esta idea trae consigo, de manera oculta, un deseo individual o en último caso conveniencia. De otra manera no se explica de que algo sea bueno para algunos y malo para otros. Entonces ¿cuál es la conducta buena? Y de acuerdo a esto ¿se pueden establecer normas éticas universales?

Cada pueblo a través de su historia va formando una idiosincrasia. Sin esta historia se pierde el hilo conductor que permite la crítica inmanente y hace ajena cualquier opinión. Cada hombre, como ser histórico, es protagonista y va tallando esa idiosincrasia en conjunto con diversos elementos entretejidos, los cuales, desde una perspectiva subjetiva, se unen en una lucha de fuerzas llamada “instante”, en donde el individuo obedece a una voluntad interior vencedora avanzando hacia lo que desconoce.

       "el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York".
El efecto mariposa es un concepto que hace referencia a la noción de sensibilidad a las condiciones iniciales dentro de un determinado sistema, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. De manera que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande.

Por medio  de este concepto se puede graficar el devenir histórico,  entre otras cosas, del hombre; el que no se puede determinar por la incapacidad de reconocer todos los elementos que participan en su desarrollo.
 Por lo tanto, es importante  ser prudentes de no caer en la tentativa de que por haber entendiendo las relaciones que se dieron en el pasado tratar de pronosticar un futuro (recordemos que todos somos generales después de la guerra), y mucho menos de pontificar verdades.

El pasado contiene los cimientos de una sociedad a la cual podemos ir puliendo a través de la crítica, nos da la oportunidad de ejercitarnos en la actitud de sospecha de aquellas ideas con voluntad de dominio. Y el futuro no existe, es gerundio, lo vamos haciendo…

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