11/22/2010

MATRIMONIO Y MORAL

Posted by Edwin Yanes on lunes, noviembre 22, 2010 in , , | No comments
"El amor sólo puede florecer en tanto es libre y espontáneo; el pensamiento de que es un deber tiende a matarlo. Quien piensa que es su deber amar, toma el camino más seguro para llegar a odiar". Bertrand Russell, Marriage and Morals, (traducción de León Rozitchner en Buenos Aires, Siglo XX, 1965) .- Bertrand Russell (1872-1970)

Bertrand Arthur William Russell, tercer conde Russell, nació el 18 de mayo de 1872, y murió, a los 97 años, el 2 de febrero de 1970. Durante casi un siglo vivió una vida asombrosamente variada. Como catedrático, Russell ocupó en el Trinity College las habitaciones en las que en otro tiempo residió Isaac Newton. Aunque muy diferentes en múltiples aspectos, estos dos científicos tuvieron una inteligencia enormemente poderosa y los dos hicieron avanzar las matemáticas de su tiempo hasta nuevas fronteras. Russell alcanzó fama como matemático revolucionario al ser el autor, junto a Whitehead, de Principia Mathemática, como escritor ganó el Premio Nobel de Literatura en 1950, como miembro de la Cámara de los Lores y como interno de la cárcel de Brixton fue un activista político identificado con el Pacifismo y el Feminismo. En 1918 fue encarcelado por sus ideas pacifistas y más tarde, en 1961 por oponerse a la política de armas nucleares de Gran Bretaña. No obstante, ninguna de sus posiciones antibélicas alcanzaron la repercusión pública de sus ideas acerca del matrimonio y el amor, ideas que le valieron la destitución de su cátedra de filosofía en el College of the City de Nueva York.  

Muchos frentes de combate ocuparon a Russell. Si sus opiniones antibélicas y religiosas fueron controvertidas, también lo fueron sus opiniones sobre el sexo y el matrimonio. Posponemos la consideración del Russell lógico-matemático, que merece más de un artículo, para referirnos al autor de Marriage and Morals, obra que escandalizó a algunos contemporáneos. Cuando desafiaron a Russell a dar cuenta de los posibles errores de sus ideas dijo:
El hombre de ciencia sabe que es difícil y hasta tal vez imposible comprobar la verdad. No considera sus opiniones en ningún momento como dogmas inalterables, sino como las más próximas a la verdad de acuerdo con la evidencia disponible hasta entonces. Mis opiniones han sido formuladas siempre dentro de este espíritu. Estoy dispuesto a abandonar cualquiera de ellas, siempre y cuando se me presenten pruebas convincentes que me demuestren su falsedad, pero no estoy dispuesto a modificar ni una sola sólo por miedo a sufrir castigos o por la esperanza de medrar en el mundo.
 Bertrand Russell, fue el segundo hijo del Vizconde de Amberley, un título creado en 1861 para su abuelo, Lord John Russell, el primer ministro liberal que luchó por la Ley de Reforma de 1831 y fue partidario decidido de las doctrinas de John Stuart Mill. Su madre murió cuando tenía tres años y fue educado por su padre en el agnosticismo pero al año siguiente también él murió. Su abuela le impartió una educación estrictamente victoriana en franca contravención a la voluntad de sus padres muertos. Su abuelo, John Russell, había sido primer ministro de la Reina Victoria de 1846 a 1852 y de nuevo de 1865 a 1866. De adulto, Russell recordaba cuando se sentaba en las rodillas regias de Victoria durante las visitas de ésta a la mansión de su abuelo. Según su propio relato, fue un joven solitario y reprimido. Aludiendo a sí mismo confesó: "Yo no nací feliz... Durante mi adolescencia aborrecí la vida y estuve continuamente al borde del suicidio, del cual me apartaba debido a mi deseo de aprender más matemáticas". Llegado el momento, marchó al Trinity College, en Cambridge, la misma institución que acogió al joven Isaac Newton, más de dos siglos antes y que luego recibiría a otros genios de la talla de John Maynard Keynes y Ludwig Wittgenstein con quienes entabló una relación de profunda colaboración intelectual. Inmediatamente luego de entrar a la vida universitaria Russell se entregó a las matemáticas, algo impersonal que, en sus propias palabras, podía amar sin ser amado en reciprocidad. Para Russell, las matemáticas ofrecían una única vía para la certeza y perfección.
"Me desagradaba el mundo real, y busqué refugio en el mundo ucrónico, sin cambio ni corrupción ni el fuego fatuo del progreso" 

 Su trabajo sobre los fundamentos de las matemáticas fue realizado en Cambridge en colaboración con Alfred North Whitehead, un reputado profesor de lógica. Durante al verano de 1900, una época de "intoxicación intelectual", Russell realizó importantes avances en lógica matemática. En 1903 publicó un libro de 500 páginas, Los principios de las matemáticas, y más tarde él y Whitehead escribieron los enormes tres volúmenes de los Principia Mathematica que aparecieron en 1910, 1912 y 1913. Éste fue un intento definitivo de reducir todas las matemáticas a las ideas básicas e irrefutables de la lógica. La implacable exactitud de estos volúmenes agotó las reservas de Russell, Whitehead y, posiblemente de cualquiera con la paciencia de leerlos, también arruinó sus bolsillos, pues poquísimos lectores decidieron comprar esta monstruosa obra. "Ganamos cada uno menos de 50 libras en 10 años", confesó Russell.
Frente a la insensatez de la Primera Guerra Mundial, Russell, al igual que muchos intelectuales británicos, reaccionó denunciando las atrocidades, cuando una generación entera de jóvenes fue masacrada en la carnicería bélica. Su activismo lo llevó a ser detenido en 1916 y despedido de Cambridge con pérdida de su pasaporte. Al estallar la guerra, Russell tomó parte activa en el grupo que patrocinaba la no conscripción y fue condenado a pagar cien libras esterlinas de multa, por haber lanzado un panfleto en que expresaba sus objeciones contra la guerra. Su biblioteca fue confiscada como pago de la multa, y aun cuando fue vendida a un amigo suyo, varios volúmenes se extraviaron. Trinity College canceló sus servicios, y al serle ofrecido un puesto en Harvard (Estados Unidos) las autoridades militares impidieron la partida de Inglaterra, negándole el pasaporte. En 1918 fue condenado a dieciocho meses de prisión en Brixton, a causa de sus doctrinas pacifistas expresadas en un artículo publicado en el "Tribunal". Mientras estaba en prisión escribió su "Introduction to mathematical Philosophy" (Introducción a la Matemática Filosófica). Al quedar en libertad, un grupo de amigos lo contrató para dictar una serie de conferencias en Londres, de las que resultó más tarde su "Analyssis of the Mind" (Análisis del Espíritu, 1921).
La de Brixton no sería la última experiencia carcelaria. En 1953, tres años después de recibir el Premio Nobel de Literatura, organizó con Einstein el Movimiento Pugwash, ante la amenaza inminente de una guerra nuclear. Más tarde esta iniciativa derivó en la creación del Comité de los 100, en favor de la resistencia no-violenta al armamentismo. Encabezó un movimiento a finales de la década de 1950 que exigía el desarme nuclear unilateral del Reino Unido y fue encarcelado, en 1961, a los 89 años, tras una manifestación antinuclear. Murió el 2 de febrero de 1970.
Respecto a su activismo político, en1907 se presentó a las elecciones parlamentarias de Wimbledon por la Unión Nacional de Sociedades Sufragistas de Mujeres bajo la creencia en que cualquier mejora en la condición de la mujer era posible si llegaba a tomar el poder el socialismo. No tuvo éxito en las elecciones pero entró a un mundo que lo acercó a círculos políticos y artísticos disidentes. En 1920 realizó una breve visita a Rusia para estudiar las condiciones predominantes en ese país y, a su regreso, publicó "The Practice and Theory of Bolshevism" (La Práctica y la Teoría del Bolchevismo). Después fue también a China para dictar algunas conferencias sobre filosofía en la Universidad de Pekín durante 1921 y 1922. Cuentan que a sus clases en Pekín asistió Mao Tse-Tung. Allí se enfermó de neumonía y estuvo al borde de la muerte, a tal punto que algunos periódicos japoneses anunciaron su fallecimiento y los chinos ofrecieron sepultarlo junto al Lago Occidental, lo que constituía un homenaje simbólico.
En 1940, en un célebre caso, se lo excluyó de un puesto de profesor en el City College de Nueva York por orden de la comunidad religiosa y el alcalde Fiorello LaGuardia. Se dijo que Russell no era apto para enseñar, ya que aprobaba la promiscuidad. Russell no fue un personaje que hablara en abstracto de estos temas. En 1894, a los 22 años se casó con Alys Pearsall Smith, una cuáquera, residente en Inglaterra, hija de un industrial americano. Alys insistió en contraer matrimonio según el rito cuáquero, a lo que accedió Russell luego de admitir el fastidio que le causaba cualquier rito religioso. Al principio, su matrimonio prometía ser eterno, pero en cuestiones del corazón Bertrand Russell tenía poca estabilidad. Al parecer se enamoró de Evelyn Whitehead, la esposa de la persona con la que estaba escribiendo los Principia Matemática y de esta dolorosa experiencia surge su escrito Culto del hombre libre. Luego tuvo una larga y duradera relación sentimental con Lady Ottoline Morrell, una dama muy conocida de la alta sociedad inglesa, esposa de un político prominente. De esta intensa relación se conservan unas dos mil cartas escritas entre 1911 y 1938. Mientras todo esto ocurría, se divorció de Alys y se casó con Dora Winifred Black en 1912, conferenciante y propulsora del "matrimonio a prueba", quien escribió un libro titulado "The Right to be Happy" (El derecho a ser feliz), en el que decía:
"Yo creo necesarios dos o tres matrimonios de prueba antes que una mujer se establezca definitivamente en la vida. ¿Cómo puede una estar segura, a menos que tenga alguna experiencia? La mujer debería tener su experiencia antes del matrimonio, tal como el hombre, y no debería haber necesidad de mentir al respecto". 

 En 1922 y 1924 Russell y su esposa fueron candidatos laboristas al Parlamento, por Chelsea. En 1927 fundaron una escuela para poner en práctica sus teorías sobre educación, escuela que fue un éxito en todos sus aspectos, excepto en el financiero. Dijo Russell en cierta ocasión "Es espantosa la manera como la educación es dejada en manos de solteronas".Sobre el papel, su matrimonio duró hasta 1935, pero en 1929 Russell escribía de su segunda mujer: "Ni ella ni yo hacíamos ningún fingimiento de fidelidad conyugal". En estas circunstancias, apenas pudo resultar sorprendente que Dora tuviera un hijo de otro hombre en 1930, pero cuando tuvo un segundo niño con el mismo hombre, aquello fue bastante para Russell, quien pidió el divorcio.
Esto preparó el camino para su tercer matrimonio con Helen Spence, de 24 años, que duró de 1936 hasta 1952. Entonces, a la edad de 80 años se casó con Edith Finch, con la que pudo pasar sus últimos años.
Tal conducta dentro y fuera del matrimonio reportó a Bertrand Russell numerosas situaciones comprometidas, especialmente porque siempre estaba dispuesto a discutir sus puntos de vista sobre el sexo, la castidad, la contracepción y temas semejantes. A los que veían la mano de Dios en el diseño de nuestro universo, preguntaba Russell: "¿Pensáis que si se os concediera la omnipotencia y la omnisciencia y millones de años para perfeccionar vuestro mundo, no habríais producido algo mejor que el Ku Klux Klan o los Fascistas?".
Las ideas que nos ocupan ahora aparecen en "Marriage and Moral" (1929), obra en la cual analizó la organización de la familia en los sistemas patriarcales y en las sociedades primitivas, la ética cristiana, el amor romántico, el tabú de la educación sexual, la prostitución, el divorcio, la eugenesia y el matrimonio a prueba. Respecto al matrimonio cristiano sostiene que, desde San Pablo, cumple como objetivo primario prevenir el pecado antes que la finalidad biológica de procrear hijos. Al respecto afirma:
Recuerdo que un médico me recomendó una vez que dejara de fumar y me dijo que me resultaría más fácil si cada vez que sentía deseos me ponía a chupar un caramelo ácido. Este es el espíritu con el que San Pablo recomienda el matrimonio. No sugiere que éste es tan agradable como la fornicación, sino que piensa que puede capacitar a los hermanos más débiles para resistir la tentación.

Russell llega a una curiosa conclusión: "Cuanto más civilizada llega a ser la gente, parece menos capaz de ser feliz con el mismo cónyuge" ya que el matrimonio es más fácil donde la gente está menos diferenciada, donde no hay tantas razones para preferir entre personas muy parecidas. En cambio, entre gente con gustos, ocupaciones e intereses múltiples y cambiantes es más frecuente el sentimiento de insatisfacción. Por otra parte, paradójicamente, es probable que un matrimonio llegue a ser lo que se llama feliz si ninguno de los cónyuges se hizo muchas ilusiones de alcanzar la felicidad en él, lo que explicaría la estabilidad de los vínculos por conveniencia. La mala o inexistente educación sexual es una de las principales causas de infelicidad, admite Russell. La ignorancia y la melindrería han hecho estragos en este terreno. Finalmente, la emancipación de las mujeres, aunque es deseable, hace más problemático y conflictivo este vínculo. Uno de los párrafos que mayor escándalo provocó en su época es el siguiente:
Creo que cuando un matrimonio tiene hijos y ambos cónyuges son razonables y decentes, se puede y se debe esperar que dure toda la vida, pero no que excluya otras relaciones sexuales. Un matrimonio que comienza con un amor apasionado y procrea hijos deseados y amados liga tan profundamente a un hombre y a una mujer que llegan a sentir que hay en su compañerismo algo infinitamente precioso, aun después de que haya decaído la pasión sexual y aun si uno o ambos sienten pasión sexual hacia alguna otra persona. Los celos han impedido que el matrimonio se suavizara de este modo, pero los celos, aunque son una emoción instintiva, pueden dominarse si se consideran como malos y no se los considera expresión de una justa indignación moral.

 No es de extrañar que el obispo de Nueva York haya pedido la expulsión del autor de este escrito de su territorio y la separación del contacto con las mentes jóvenes.
En una ética racional, dice Russell, el matrimonio no debería reputarse existente mientras no hubiese hijos ya que el matrimonio estéril no adquiere ninguna importancia para la sociedad ni llega a merecer que una institución legal se ocupe él. A sus detractores contesta que sus teorías conducen al autodominio antes que a la vida licenciosa. Pero este autodominio se aplicará más para abstenerse de coartar la libertad del otro que para restringir la propia. Sin embargo es francamente escéptico respecto a la expectativa de aceptación de sus ideas por sus contemporáneos. Sabemos desde que existe el psicoanálisis, dice Russell, los malos efectos que tienen las amenazas y prohibiciones en la niñez lo que hace que 9 de cada 10 personas educadas convencionalmente sean incapaces de tener una actitud decente y sana frente al matrimonio y el sexo. En estos casos lo único que se puede intentar es hacerles conocer el daño que han sufrido y persuadirlos de que se abstengan de estropear a sus hijos del mismo modo que los estropearon a ellos.


Fuente: Fuentes de información:
Bertrand Russell, Matrimonio y moral, (traducción Leon Rozitchner), Buenos Aires, Siglo XX, 1965.

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