11/22/2010

PARMENIDES

Posted by Edwin Yanes on lunes, noviembre 22, 2010 in , , | 1 comment
En los sofistas, contemporáneos de Sócrates, hallamos unas ideas muy apartadas de Parménides: relativismo, creencia en la retórica (en contra de la dialéctica metafísica de Parménides, tan amante de la verdad immutable), negación del ente parmenídeo, quizá materialismo o incluso un anticipio del positivismo. Ya sería Sócrates quien, con expresa rivalidad hacia los sofistas, afirmará, de acuerdo con Parménides, la existencia de verdades immutables, y para esto, utilizará la dialéctica del parmenídeo Zenón en su mayéutica. En contra de las elevadas tarifas que cobraban los sofistas, Sócrates propone un modo de vivir ascético y se niega a cobrar, pues tal debe ser el "medio universal" del comportamiento. Platón se puede considerar un heredero de Parménides: para Platón los sentidos informan erróneamente de la realidad, sólo la razón nos puede dar criterios de verdad (de aquí viene, de alguna manera, el poco avance que hubo en la ciencia durante dos milenios, por obra de Platón y Aristóteles). Platón pluraliza la esencia de Parménides, de modo que las esencias se llaman (metafóricamente) ideas. De aquí que el hombre de la caverna viva "en la oscuridad", atrapado en los datos y los placeres de los sentidos, hasta que llegue a la luz de las esencias, luz a los que pocos pueden llegar y muchos no desean llegar. Aristóteles está algo más lejos de Parmènides que Platón. 
Para él, los sentidos dan datos verdaderos. No obstante, el principal error de Aristóteles (al menos en la física) fué suponer que las cosas avanzan por ellas mismas hacia un grado de perfección, hacia las esencias (esto se contrapone, por ejemplo, al principio de inercia). Tambien la astronomía aristotélica muestra rasgos eleáticos: los astros son seres immutables, formados de étero, en continuo movimiento. Los escèpticos siguieron tesis de los sofistas e intentaron que el hombre hallara la imperturbabilidad. Los estoicos buscaron tambien al hombre impertèrrito ante las pasiones y los deseos, y siguieron la ley del "nada surge de la nada". Los epicureos y los neoplatónicos son más interesantes. Epicureo es una clara contraposición al creador del eleatismo: los sentidos son una absoluta fuente de verdad (el único problema yace en interpretarlos bien). Epicuro no rechaza cualquier placer en pro a una "verdad ascética", sino para evitar peores males. Epicuro sigue en grandes rastros a Demócrito, aunque vivió bastante alejado de la ciencia de su tiempo (para él, el saber científico sólo es útil si ayuda a vivir bien; o sea, él no busco aplicaciones éticas a su atomismo); Epicuro no habla ni de esencias ni de ideas en su sistema; incluso el alma y el dios epicureos son materiales. El epicureismo fué siempre objeto de multitud de críticas, hasta que el cristianismo lo desvaneció. El neoplatonismo es muy distinto. Para Plotino la materia existe, pero, como Parmènides, la desprecia. La verdadera felicidad se halla en la contemplación del Uno (algo parecido al ser de Parménides). El Uno es la contraposición de la realidad: está "más allá" del tiempo y de la esencia. Plotino propone la música, el amor y la filosofía como "instrumentos" para contemplar este Uno. Con Plotino hallamos quizá la orientación más claramente religiosa del pensamiento griego y, podríamos decirlo, una "orientación religiosa" del ente de Parménides. La huella de Platón y Plotino fué recogida por la Patrística. Fué en especial San Agustín quien puso a Dios como creador del mundo, siguiendo las directrices de las ideas. Muchos de los temas de la Patrística fueron seguidos por la Escolástica, entremezclados con Aristóteles. No fué hasta Guillem de Ockham que la metafísica perdió peso, puesto que éste autor remarcó especialmente el poder absoluto de dios y que este podría "haber creado cualquier clase de mundo, incluso uno en que el mal y el crimen fuesen morales". Con Ochkam se atisba la influencia de empiristas y racionalistas y el principio de la ciéncia moderna. 

Conclusiones
Con Parménides se empieza la "era de lo immaterial" en la filosofía. Eso fué una buena herramienta para la filosofía posterior y para el cristianismo. Hasta que no se llegó a la modernidad, sin embargo, las "ideas ejemplares" y el silogismo fueron predominantes y eso retrasó a la ciencia y a la filosofía. Realmente, el problema de si existe o no una substáncia material aun persiste, tanto en el caso de dios como en el del alma. Pero la ciencia nunca conseguirá darnos resultados al respecto. Tan sólo el sentido común y el reconocimiento de las verdaderas necesidades del hombre pueden ayudarnos a no estar en absurda pugna con la heréncia del pasado y con el futuro. 

Fuente: http://usuarios.multimania.es/Crom_el_nordico/Parmenides.html

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