3/13/2011

EYACULACION FEMENINA

Posted by Edwin Yanes on domingo, marzo 13, 2011 in , ,
Eyacular, es un verbo aplicable a todo líquido expelido a presión; pero por lo general es asociado casi exclusivamente con la emisión del semen en los hombres. Por eso, la expulsión enérgica de un líquido en la mujer en el momento de obtener el orgasmo puede recibir la denominación de eyaculación femenina. Así como lo lee, las mujeres también eyaculan. El líquido de la eyaculación femenina es bastante menos espeso que el semen, aunque más viscoso que el agua o la orina; con una consistencia mucosa y de coloración ligeramente blanquecina. Muchas mujeres creen haberse orinado porque desconocen este fenómeno fisiológico bastante evidente en un alto porcentaje de las mujeres que logran merecidos orgasmos.

Un alto porcentaje de mujeres afirman tener emisión de líquido en el momento de tener un orgasmo. Los sexólogos y urólogos sostienen que ese fluido emitido puede ser debido a incontinencia urinaria o simplemente "eyaculación femenina orgásmica". De una mujer a otra existe gran variación de la cantidad de líquido emitido (entre unas pocas gotas hasta 30 ml) y en la dirección de la emisión hacia el exterior por el meato urinario o retrógradamente hacia la vejiga.

En algunas mujeres es tan poquito el fluido que llegan a pensar que ellas no eyaculan; otras sencillamente el líquido eyaculado se dirige retrógradamente hacia la vejiga muy similar a lo que le sucede a algunos hombres cuando eyaculan semen.

La presencia de habituales marcadores del líquido seminal masculino como el antígeno prostático especifico (PSA), el ácido cítrico y la fructosa encontrados en la orina de algunos hombres han permitido diagnosticar que su eyaculación se dirige retrógradamente hacia la vejiga.

Recientes investigaciones permiten afirmar que las glándulas uretrales, parauretrales y conductos de Skene que integran el conjunto glandular llamado recientemente "próstata femenina" también segregan líquido seminal con la diferencia que éste no contiene espermatozoides, pero sí antígeno prostático especifico. Hay quienes creen que el líquido emitido por las mujeres en el momento del orgasmo por no contener espermatozoides y desconocerse su utilidad para la procreación no debe considerarse como eyaculación femenina. Criterio que no comparto.

Por el efecto gravitacional hay posiciones sexuales que favorecen la eyección de fluido en el orgasmo hacia el exterior o hacia la vejiga. Así por ejemplo, mujeres tanto heterosexuales como lesbianas afirman que cuando logran el orgasmo cabalgando sobre su pareja experimentan mayor humedad hacia el exterior por ser una postura que favorece la acción de la gravedad. En la posición de la mujer boca arriba, es posible que el esfínter vesical se relaje con las contracciones orgásmica y con la fuerza de la gravedad empuje la secreción hacia la vejiga.

Para saber si las mujeres efectivamente eyaculan y no es que se orinen en el momento de lograr el orgasmo basta con analizar en un laboratorio el líquido eyaculado para ver si contiene antígeno prostático específico de la próstata femenina.

Al analizar la orina antes y después del orgasmo de las mujeres que afirman no eyacular, los investigadores han encontrado que efectivamente la orina postorgásmica contiene antígeno protático especifico, similar al líquido seminal masculino elaborados por las glándulas uretrales de ellos.

Después de realizar un enzimoinmunoanálisis (AxSYM System) para la detección de PSA, se ha observado que el 75% de las muestras de orina de la mujeres que afirman eyacular presentan niveles de PSA (sigla en inglés del antígeno prostático específico) en la orina postorgásmica, no detectables en la orina preorgásmica.
Son muchas las mujeres que por no percibir la eyaculación propiamente dicha suelen creer que al lograr el orgasmo experimentan una mayor sensación de humedad genital, pero pruebas de laboratorio demuestran que este excedente de humedad contiene PSA no contenido en la lubricación producida por la excitación durante el acto sexual antes de lograr culminarlo con el clímax u orgasmo.

Dentro del ámbito de la sexología científica las opiniones al respecto no están unificadas; pero vale la pena leer a renombrados científicos por la Internet escribiendo en Google: uretra femenina, próstata femenina o eyaculación femenina y allí podrá leer abundantes informes científicos que le permitirán sacar sus propias conclusiones. Recomiendo leer "Aportaciones al estudio de la eyaculación femenina" escrito por el médico, psicólogo y sexólogo Cabello, F.

Algunas investigaciones, señalan que la mayoría de las mujeres (60%) expulsan un líquido durante el orgasmo, aunque no lo hagan a presión (es decir, sin eyaculación), como un rezumado más intenso del habitual. Es decir, que con el orgasmo añaden humedad a la que ya existía por la excitación. Son menos las mujeres que eyaculan verdaderamente; es decir, que expulsan el líquido a presión: tan sólo un 6% lo hace de un modo más o menos regular, más otro 13% que afirma haber eyaculado alguna vez en su vida. Son cantidades dignas de tenerse en cuenta pues demuestran que casi un 80% de las mujeres encuestadas emiten un líquido durante el orgasmo, lo que coincide bastante bien con la vieja idea popular sobre el tema.

En cuanto a los niveles del ácido cítrico presentes en el líquido seminal masculino es mayor en el hombre por ser la próstata de mayor tamaño que la de las mujeres y depende en gran medida de la dieta ingerida por la persona. Con respecto a la fructosa, algunos científicos informan no haberla encontrado en el eyaculado femenino ni en la orina pre y postorgásmica; pero todos coinciden en haber encontrado antígeno prostático específico.

Algunas mujeres cuentan que cuando alcanzan un orgasmo después de bastante tiempo de abstinencia sexual (lo mismo que el hombre), la cantidad de eyaculado es enorme, y que en orgasmos sucesivos va disminuyendo hasta llegar a desaparecer, lo que podría corresponderse con el vaciamiento sucesivo de la estructura diverticular.

Hay algo de lo que no se está seguro es si el incremento de PSA acontece como consecuencia de la excitación o si es imprescindible alcanzar el orgasmo para la producción del mismo. Zaviacic y Whipple (1990), afirman que de las diez mujeres de su muestra que eyaculan cantidad detectable, 1/3 emite líquido durante una rápida estimulación, otro tercio sin alcanzar el orgasmo, y el tercio restante en el momento del orgasmo, tras unos 15 minutos de estimulación. Este fenómeno fisiológico es parecido al líquido seminal expulsado por el hombre mucho antes de eyacular el semen.

Otros estudios señalan que al menos dos mujeres de cada cinco (40%) cuentan expulsar un líquido cuando alcanzan el orgasmo durante la masturbación por estímulo del clítoris. Y entre aquellas mujeres que afirman haberse encontrado el punto G en el interior de su vagina, la gran mayoría (82%) dice que eyacula un fluido durante el orgasmo producido mediante la masturbación. Que la existencia de esa secreción se evidencie mejor durante la masturbación podría obedecer a dos razones. Una, que es más fácil que pase inadvertida en el coito al camuflarse entre el resto de las secreciones locales producidas por la excitación durante el contacto sexual. Otra, que los orgasmos son más intensos en la masturbación, lo que facilitaría que el líquido eyaculado se expulsara al exterior con mayor fuerza, y que al no existir la interferencia del pene, la eyaculación se vería mejor.

Esto de la eyaculación femenina no es algo nuevo; pues, ya Aristóteles y posteriormente Hipócrates hablaba de semen femenino, años más tarde el médico Galeno defendió la existencia de un líquido seminal femenino. De Graaf (1672), postulaba la existencia de la "próstatae" femenina o "corpus glandulosum" que, según él, segregaba un jugo que hacía a la mujer más libidinosa. En 1950 el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, "padre", del famoso punto G del cual hablaré a continuación afirmaba que la eyaculación femenina salía por el meato urinario, procedente de glándulas "de Littré", situadas en la cara interna de la uretra femenina; o de las glándulas parauretrales, que rodean al meato urinario y que algunos urólogos para darse a comprender mejor llaman la "próstata" femenina.

El trabajo de Ladas, Whipple y Perry sobre el punto G en 1982, fue el que más contribuyó a la difusión social del tema, generándose una nueva etapa en la investigación de la respuesta sexual femenina.

Fuente: http://www.monografias.com/trabajos50/cerebro-y-sexo/cerebro-y-sexo2.shtml#eyaculfem