3/16/2011

VIDA SEXUAL

Posted by Edwin Yanes on miércoles, marzo 16, 2011 in , , ,

Vida sexual: ¿Existe una edad límite?

A contramano de lo que marca la creencia popular, nunca se es demasiado viejo para gozar de una vida sexual plena. El problema comienza cuando los prejuicios y las pautas culturales se imponen a las biológicas…¿Existe una edad límite para gozar del sexo? Comencemos por responder esta pregunta: los seres humanos, afortunadamente, nunca son demasiado viejos, en términos biológicos, como para gozar de una vida sexual sana y feliz.

Pero cuando hablamos en términos sociales, todo parece ser muy diferente.

En efecto, pese a la aseveración que acabamos de formular, que está comprobada científicamente, muchas personas, tanto jóvenes como adultas, se asombran de sólo pensar en la idea de que a los 60, 70, 80, e incluso 90 años, se pueda seguir siendo sexualmente activo. Con frecuencia, se asume que las personas mayores pierden sus deseos sexuales o que no pueden llevarlos a cabo por razones físicas.

Para peor, otras personas ven incluso al sexo en las personas adultas como algo promiscuo o indeseable. Pareciera que los mayores que tienen relaciones sexuales, son unos “perversos”. Esta es la causa, y no la biológica, que hace que mucho adultos mantengan una vida asexuada.

La importancia del sexo

Pero para muchos adultos, la capacidad de seguir siendo sexualmente activos es una preocupación importante en sus vidas. En el caso de los adultos más jóvenes, tanto en hombres como en mujeres, existe un gran miedo de perder de vista el lado sexual de su rutina diaria.

Y de hecho, la mayoría de las personas mayores ven al sexo como algo muy valioso e importante a mantener en sus vidas, pero temen la desaprobación de sus hijos o nietos, que los hace sentir culpables frente a sus legítimos deseos.

Poco ayuda el resto de la sociedad, cuando ridiculiza el sexo en los mayores, considerando a los más adultos como impotentes o como "viejos verdes". Esto se agrava en el caso de las mujeres mayores, que deben pagar un precio aún más alto por intentar mantener su vida sexual frente al ojo público.

Pareciera que a partir de cierta edad, uno se vuelve asexuado, casi como un ser neutro sin sentimientos eróticos. Las clínicas de reposo, las residencias de mayores, y los geriátricos, contribuyen mucho a esta impresión.

En efecto, en estos lugares, no existen previsiones con respecto a la necesidad de aislamiento y privacidad. Pareciera ser incluso un tema tabú la posibilidad de que exista algún tipo de contacto sexual entre quienes allí residen.

En muchos casos, se llega al extremo de que los hombres y las mujeres tengan prohibido visitarse entre sus cuartos. Raramente se permiten visitas conyugales, y, en el caso de que éstas se acepten, son pautadas con muy poca frecuencia. Este problema es también evidente para los adultos que viven junto a sus hijos adultos bajo un mismo techo.

Incluso una gran parte de los servicios de cobertura social para mayores son una barrera para volver a casarse, y por lo tanto volver a tener una mejor y mayor vida sexual.

También el miedo a morir es otro factor que afecta la sexualidad en los ancianos. Existen muchas asociaciones simbólicas entre la actividad sexual y la muerte. Hace poco, una publicidad de desodorantes, se hizo popular mostrando a un hombre mayor teniendo sexo con una joven, para luego mostrar la lápida del mismo.

La palabra francesa para significar el orgasmo, "petite mort", significa literalmente "pequeña muerte". Los miedos a la posibilidad de un ataque cardíaco o movimientos peligrosos durante la práctica sexual, conducen con frecuencia a que las parejas más adultas se abstengan de disfrutar de la actividad sexual, sin importar si los consejos de su médico… le han dicho exactamente lo contrario.

La longevidad femenina crea otra barrera a la actividad sexual durante los años de la adultez. Según las estadísticas, las mujeres tienden a sobrevivir a sus parejas, por siete o más años, con lo que muchas de ellas quedan sin parejas sexuales durante esos años.

Y si bien la sociedad acepta (e incluso aplaude) las relaciones entre hombres adultos y mujeres jóvenes, tiende por el contrario a difamar a las mujeres más adultas que establecen lazos con hombres más jóvenes. Además, el número de hombres disponibles como parejas sexuales para las mujeres más adultas es más limitado porque, como vimos, éstos tienden a sobrevivir menos que las mujeres.

La posibilidad de mantener relaciones extramaritales, es un tema tabú para muchos adultos, que se han criado en tiempos donde ciertos valores eran muy diferentes a los actuales. Por su parte, la práctica de la masturbación, si bien es cada vez más aceptada, todavía se considera como algo vergonzoso o dañino para muchos adultos.

Las últimas investigaciones sobre sexualidad en los mayores han demostrado que generalmente se ha subestimado la capacidad sexual en los adultos, salvo por factores como enfermedades o carencias de una pareja sexual. Ciertos cambios que a menudo se manifiestan en los hombres adultos, se suelen malinterpretar como impotencia.

En realidad, este trastorno, puede deberse a innumerables factores, que no tienen por qué relacionarse necesariamente con la edad. Si bien es cierto que existen cambios sexuales relativos a la edad, y que los hombres más adultos necesitan generalmente más tiempo para obtener erecciones, esto no quiere decir que no puedan seguir manteniendo sus miembros erguidos, y hacer el amor durante bastante tiempo, antes de llegar al orgasmo.

En condiciones normales, los hombres adultos podrían continuar manteniendo erecciones y una actividad sexual sin mayores problemas hasta bien avanzados sus ochenta años. El hecho de que pierdan el interés o se vuelvan impotentes, podría tener como origen un gran número de factores, como por ejemplo el aburrimiento, la fatiga, una excesiva obesidad, un exceso de consumo de bebidas alcohólicas, o el consumo de ciertas medicaciones, especialmente psiquiátricas.

En el caso de las mujeres, uno de los factores que más atenta contra el pleno mantenimiento de su vida sexual, son ciertas debilidades físicas que conlleva el envejecimiento. Si una mujer goza de una salud razonablemente buena para su edad, puede esperar seguir siendo sexualmente activa hasta bien avanzada su edad.

La menopausia o cesación de menstruación, que generalmente ocurre entre los 45 y 50 años, no tiene relación con una menor aptitud sexual, y todos los mitos que se tejen con respecto a la misma, que incluyen baja de deseo, menor atracción sexual, depresión, o determinados síntomas físicos adversos, son totalmente infundados en tanto no son obstáculos insalvables para una sexualidad plena.

En efecto, si bien los cambios fisiológicos que experimentan las mujeres durante y a posteriori de la menopausia pueden afectar su vida sexual, tampoco tienen por que suprimirla. En esta etapa se produce una gradual falta de estrógenos, lo que puede quitar flexibilidad a las paredes vaginales.

Y durante el coito, éstas pueden quebrarse, sangrar, o producir dolor, además de provocar una sensación de quemazón y picazón en el momento de orinar. La falta de estrógenos también reduce la longitud y el diámetro de la vagina, y puede reducir los labios mayores. También pueden disminuir con la edad las secreciones vaginales que lubrican la vagina.

Con todo, lo que acabamos de citar, puede ocurrir con menos asiduidad entre las mujeres que mantienen su sexualidad activa. Al igual que con los hombres, mantener sus vida sexual de forma activa, puede ser muy beneficioso para mantener también su capacidad sexual. La tonicidad del músculo que afecta la abertura de la vagina durante el coito, puede mejorar con los ejercicios de Kegel.

Para la inmensa mayoría de los seres humanos, las actividades sexuales tienen una fuerte relación con su satisfacción personal, y esto no deja de ser así en la medida que crecemos. La falta de una buena expresión sexual, tiende a menudo relación con el abatimiento y la depresión.

Por lo tanto, mantener una sexualidad sana y feliz, debe ser uno de los ejes principales de su vida, sin importar en qué etapa de la misma usted se encuentre. No hay razones para que así no sea.

Fuente: http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloID=3764