5/23/2011

YO FUI TESTIGO

Posted by Edwin Yanes on lunes, mayo 23, 2011 in , , | 2 comments

Imagen tomada de la red.
Él un chico de tez morena,  de estatura  media,  un  metro, sesenta y cinco centímetros, ella una tierna y dulce chica de 16 años, un metro cincuenta centímetros, de cuerpo bien delineado, con cierto poder adquisitivo. 

Tengo la certeza de su amor total durante 5 años, cada día dando lo mejor de sí, enviándole rosas, escribiéndole poemas, velando su sueño, siendo su guardaespaldas, su ángel de la guarda, ella cada día haciéndose la más difícil, sin fines de ser conquistada, pero, qué entiende de razones un corazón enamorado.

Pasaron los años y su amor le permitía seguir luchando, ciertamente por un amor imposible, un corazón que no le pertenecía,  pero… con el paso de los años su corazón no pudo más y ante la resistencia de ese terco corazón, decidió partir a la gran ciudad, con lágrimas en los ojos me dijo adiós, se marchaba, para que el tiempo y la distancia fueran sus mejores aliados, para olvidar a un amor no correspondido, al amor de su vida, de sus sueños y de su eternidad.

Pasado un año, tuve la dicha de verlo, veía en sus ojos un nuevo reflejo de vida, una nueva esperanza, una vida llena de ilusiones, con buen trabajo, una familia que lo extrañaba mucho en su tierra natal, y desde luego un fiel amigo que con ansias esperaba verle cada fin de año, luego tuve que marchar, en busca de mis sueños e ideales que desde niño tengo bien claros y definidos, siguieron pasando los años y mi amigo del alma se olvidaba de mí, no más llamadas, no más mensajes, en fin, el tiempo había cumplido su misión en todo el sentido de la palabra, pasaron 6 años, luego en uno de mis viajes por fin lo pude localizar, recordamos el pasado, en especial a la chica que tanto amó, sonriendo me dijo, que locura la mía, el amor siempre estuvo cerca de mí(vaya que cerca, una red los dividía nada más),  sorpresa la que me llevé, mi pregunta inmediata fue, por qué lo dices, pues ahora el amor de mi vida, es aquella chica a la tú algún tiempo tu vida entregaste, pero como siempre de ella te alejaste; siendo sincero no sentí celos, al contrario me dio alegría de ver a mi gran amigo del alma, feliz y más de saber que es una gran mujer, aquella que en algún tiempo yo amé. 

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