3/02/2012

EL DIOS DE LOS FILOSOFOS

Posted by Edwin Yanes on viernes, marzo 02, 2012 in , , | No comments
“Si Dios no existiera, habría que inventarlo” Voltaire
Una de las verdades filosóficas que más me conmovieron a los inicios del estudio de la Historia de la Filosofía de Guillermo Fraile fue que la Filosofía Antigua en Grecia nació en el seno de una cultura sustancialmente religiosa. Los creadores de los mitos, los poetas Hesíodo y Homero, entre otros, eran los que habían promovido este tipo de costumbre en el pueblo griego.

 Pero fue Zenón de Elea el primer filosofo que se burló de todos estos falsos mitos creados a imagen y semejanza de los deseos y caprichos de los hombres. Le siguió Demócrito de Abdera, con su teoría de los átomos; Anaxímenes (el “aire”); Tales (el “agua”) y Empédocles de Agrigento con su famosa teoría materialista de los cuatro elementos, a saber: “agua”, “tierra”, “fuego” y “aire”.

El paso del “mito” al “logos” creó en alguno de estos filósofos una escisión entre ellos, a saber: los mitos se referían a realidades intangibles e invisibles; las razones de los filósofos a las cosas tangibles y visibles.
Pero hubo otros filósofos que aceptaban ambas realidades. Entre ellos se encontraban los siguientes: Anaxágoras, Pitágoras, Heráclito y Parménides. Estos filósofos eran, además, hombres muy religiosos (con excepción de Heráclito). Anaxágoras sostenía que una Inteligencia Infinita (“Nous”) era el origen de todo el Universo; Pitágoras era, además de filósofo y matemático, un líder religioso y político; Heráclito, aceptando que la única realidad es el cambio o permanente fluir de las cosas, también sostuvo la realidad y existencia de una “Inteligencia” que, detrás de bastidores, lograba “la armonía de los contrarios”. Y por fin, el visionario de Parménides. Los sueños que tuvo con las divinidades le revelaron una dimensión de la realidad alcanzable solamente por la razón: la verdad o el Ser.

Sócrates heredó de sus ancestros la creencia en los dioses y, contra todas las vicisitudes que tuvo que afrontar en un Juicio que lo condenó a muerte, siempre esperó su encuentro con los héroes y dioses en la otra vida.

Su discípulo, Platón, habla de Dios, pero de una forma muy genérica. Sus comentarios han llegado incluso a decir que identifica la divinidad con la idea del Bien. Pero hay también en él una profunda religiosidad que inspira su obra filosófica. Cuando uno lee sus diálogos, nos da la impresión de que Platón creó una especie de “filosofía de la salvación del alma”. Este mundo es pasajero y nuestro cuerpo es mortal. Lo más importante en nosotros es nuestra alma, que es inmortal. Hay que salvarla desde el punto de vista moral, reformando nuestra vida, y desde el punto de vista intelectual conociendo la verdad, que no está en este mundo, sino en el Mundo de las Ideas o “cielo platónico”.

Aristóteles continuó estas creencias, pero de una forma más racionalizada, sistemática y anti mítica. Sostuvo que Dios es la causa del movimiento que vemos en el Universo, la “Causa Incausada” o “Motor Inmóvil”, que mueve, pero que no es movido por nada. También le puso otro nombre,  “Acto Puro”. Es decir, que es un ser eterno y sin posibilidad de mejorar, puesto que es perfecto.

Con el advenimiento de la revelación cristiana, en el siglo IV, San Agustín de Hipona, encontrará por fin, después de muchas luchas interiores y personales, al Dios revelado por Jesucristo. Influenciado por Platón más que por Aristóteles, el hiponense creía profundamente en la existencia de otro mundo, pero a diferencia del griego, sostenía que Dios es Espíritu y no una Idea.

Siglos más tarde, Santo Tomás de Aquino, influenciado por Aristóteles, creará en una página de su célebre “Suma Teológica”, el argumento de las cinco vías que demuestran la existencia de Dios: como “Motor Inmóvil”, como “Causa Incausada”; como “Causa Eficiente”; como “Ser Perfecto” y como “Ser Inteligentísimo”.

Tanto en San Agustín como en Santo Tomás de Aquino, la revelación cristiana les iba a dar “algo” que los pensadores antiguos habían desconocido hasta la fecha, a saber: la FE.
Y Santo Tomás llegó incluso a decir que por medio de esta fe, nos era inclusive posible tener una visión intelectual de Dios, aún en esta vida.

San Agustín vio en la Fe el único medio para alcanzar un “entendimiento” de la misma, algo que sería hoy en día escándalo para los ateos y locura para los agnósticos. La Fe,  según San Agustín, es el único “medio” posible para alcanzar la “sabiduría intelectual”, que, a fin de cuentas, sólo en Dios se encuentra.

Fuente: http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/el_dios_de_los_filosofos
Imagen tomada de la red.

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