9/28/2012

LA EXISTENCIA DE DIOS

Posted by Edwin Yanes on viernes, septiembre 28, 2012 in , , , , | No comments
EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE DIOS
Desde que San Anselmo de Canterbury primeramente lo escribió en el siglo XI, el argumento ontológico (AO) a favor de la existencia de Dios ha causado una plétora de discusiones y debates. ¿Son esos argumentos útiles y sólidos? Aquí Dr. Craig habla de una versión del argumento ontológico. Él explica el por qué el argumento se puede considerar sólido y aunque ciertas formas del argumento ontológico a favor de la existencia de Dios son más fuertes que otras, proponer un ser máximamente grande es lógicamente coherente.
Estimado Dr. Craig,
Esta es una extensión de un correo electrónico que le mandé hace un tiempo acerca del argumento ontológico. Mi primera pregunta tiene que ver con la solidez del argumento en general. Sin embargo, la segunda tiene que ver con las implicaciones teológicas.
En primer lugar, la solidez del argumento.

Estoy pensando en particular acerca de la versión del argumento ontológico que usted propone en el libro To Everyone An Answer (A Todos Una Respuesta) publicado por Inter-Varsity Press en el 2004 (aunque mi exposición del argumento aquí debajo no es una cita exacta):
(AO1) Es posible que exista un ser grandioso que supera a todos (o sea, un ser tan grandioso del cual nada puede ser concebido). En otras palabras, un ser grandioso que supera a todos existe en algún mundo posible.
(AO2) Si un ser grandioso que supera a todos existe en algún mundo posible, entonces ese ser existe en todos los mundos posibles.
(AO3) Si un ser grandioso que supera a todos existe en todos los mundos posibles, entonces ese ser existe en el mundo real (ya que el mundo real es claramente un mundo posible).
(AO4) Si un ser grandioso que supera a todos existe en el mundo real, entonces un ser grandioso que supere a todos realmente existe.

El problema que tengo con este argumento es que parece que podemos tomar la forma general de la premisa clave (es decir, es posible que X existe) e insertarla en varias definiciones diferentes de X para llegar a respuestas absurdas.

Obviamente, no funciona definir X como un una isla grandiosa que supera a todas, ya que, como usted y otros señalan, las islas son—dentro de otras cosas—cosas inherentemente materiales (y por lo tanto son contingentes en la existencia del espacio y del tiempo). Además, está muy lejos de que esté claro de cuales son las propiedades que hacen que una isla sea grandiosa (para algunos eso podría involucrar que tenga muchas palmeras; para otros podría sería que no tenga ninguna palmera). De manera que definir a X de esa manera no parece funcionar.

¿Pero qué sucede si definimos X como un ser que existe necesariamente pero que no es, por decir, necesariamente todo-sapiente? El argumento que usted da en contra de esta idea (si le entiendo correctamente) es que Dios debe ser de una manera que nada puede existir independientemente fuera de su poder, queriendo decir que debe haber un mundo posible en donde Dios existe solo. Luego usted argumenta que la existencia de Dios es, por lo tanto, lógicamente incompatible con la existencia de X, lo que quiere decir que X es un concepto incoherente.

Pero tengo dos problemas con ese argumento.
En primer lugar para que Dios pueda materializar un mundo donde X no exista, parece estar pidiéndole a Dios a que haga lo que es lógicamente imposible (ya que X existe de manera necesaria). Así que ¿Por qué deberíamos pensar que Dios debe ser capaz de hacer esa cosa? En segundo lugar, incluso si concedemos que la existencia de Dios es incompatible con la existencia de X, ¿Por qué se debería deducir que DIOS existe como algo opuesto a X? Es decir que si el proponente del Argumento Ontológico en su forma original puede argumentar que, dado que la existencia de Dios implica que haya un mundo posible donde Dios existe solo, el concepto de X es incoherente, ¿Por qué no puede el escéptico argumentar que, dado que la existencia de X implica que no haya ningún mundo posible donde Dios exista solo, el concepto de Dios es incoherente? Esto parece como un “duelo a la mexicana.”

A este punto e considerado recurrir a factores como la simplicidad o la semejanza, pero eso parece estar equivocado. La simplicidad puede ser importante en decidir sobre una explicación más probable para un cuerpo dado de hechos. Sin embargo, no estoy seguro que esto sea relevante aquí, ya que el Argumento Ontológico inicia desde la premisa de que la existencia de Dios es posible o no lo es y luego nos dice lo que se deduce lógicamente como resultado. Si la existencia de Dios es posible, entonces es necesario, es decir,  que Dios existe.  Si no lo es, [entonces] Dios obviamente no existe.

Por lo tanto, el Argumento Ontológico es diferente a otro argumento, como el teleológico, en donde podríamos querer argumentar que Dios es una explicación más sencilla y más elegante para el aparente ajuste fino del universo que las ontologías extravagantes propuestas por las hipótesis de muchos-mundos. El Argumento Ontológico es una cuestión de hechos metafísicos. De lo que hemos dicho acerca de X, parece deducir que: o Dios existe o X existe (juntamente con algún número de otros seres que existen necesariamente; ya que si un argumento ontológico modificado funciona para X, ¿Por qué eso no puede funcionar para cualquier otro X que sea similarmente definido? Me supongo que se podría argumentar que simplemente añadir ‘existiendo necesariamente’ a un ser es algo un poco gratuito. Pero no veo por qué eso sería algo más gratuito que añadir “grandioso que supera a todos” a un ser, o el por qué la palabra “gratuita” sería importante aquí. En cualquier caso, ¿No podría X ser un número necesariamente existente o un conjunto necesariamente existente o algo parecido a eso? Concedido, la existencia de esas entidades es problemática por las mismas razones que el Platonismo en general es problemático. Pero la existencia de esas entidades no parece ser algo lógicamente imposible, tampoco las entidades en cuestión parecen ser conceptualmente gratuitas o incoherentes).

Por lo tanto, tengo algunas inquietudes acerca de la solidez del Argumento Ontológico.
Pero también tengo algunas preocupaciones acerca de sus implicaciones teológicas. Ya que, a la luz del Argumento Ontológico, no se deduce que las acciones de Dios son una consecuencia necesaria de su naturaleza, ya que dado cualquier conjunto de condiciones, un ser grandioso que supera a todos necesariamente reaccionará de la forma “más grande” posible. La creación del universo, por ejemplo, le dio a Dios la oportunidad de entregar su amor y su gracia a otras criaturas, lo que simplemente quiere decir que un ser inferior o menor no escogería crear el universo. Por lo tanto, se deduce que la creación del universo de parte de Dios es algo necesario—que lógicamente se puede extender a Dios respondiendo oraciones y peor aún, a Cristo muriendo en la cruz. De hecho, en esta visión, la única cosa que hace que nuestro mundo sea contingente es el libre albedrío del hombre y mientras eso pueda ser de esa manera, a mí me parece algo equivocado ya que eso deja muy poco campo para la acción de la gracia, la libertad y soberanía de Dios. Por lo tanto, el Argumento Ontológico aparenta eliminar el libre albedrío de Dios de la misma manera que el fisicalismo elimina el libre albedrío del hombre.

Como siempre, estaría extremadamente agradecido si usted se podría tomar el tiempo para responder a estos asuntos. (Aunque no tengo un trasfondo filosófico, estaría agradecido si como punto inicial usted presume que tengo un nivel bajo de conocimiento técnico—en particular en lo que se refiere a la naturaleza de la necesidad). Tengo la impresión de que usted estará hablando del argumento ontológico en su próxima revisión de su libro Reasonable Faith. Si es así, tendré muchas ganas de leerlo. (Pensándolo mejor, tengo ganas de leerlo de cualquier manera…).

Gracias
James
El argumento ontológico a favor de la existencia de Dios
James, en primer lugar vamos a tratar con la objeción a la validez del argumento ontológico a favor de la existencia de Dios. Lo que en realidad usted está objetando no es la solidez del argumento. Un argumento es sólido si es lógicamente válido y tiene premisas que son verdaderas. Dado que este argumento es lógicamente válido, su objeción a la solidez del argumento va a requerir de que usted piense que el (AO1) es falso. Sin embargo, las parodias del argumento que usted menciona no muestran que es imposible que exista un ser máximamente grande, o, como usted dice, un ser grandioso que supera a todos. Más bien, el punto de esas parodias es que no hay buena razón para pensar que el (AO1) sea verdadero, ya que cualquier motivo para pensar que la premisa es verdadera también se convertiría en una razón para aceptar que una premisa obviamente es falsa en una de las parodias del argumento. Así que el argumento, incluso si es sólido, no es un buen argumento, ya que no hay razón no-circular para pensar que el (AO1) sea verdadero.
Ahora, como usted señala, algunas de las parodias, como los argumentos a favor de una isla grandiosa que supera a todas o de un león necesariamente existente, no están bien analizadas. Tenemos buenas razones para pensar que esas mezclas son imposibles en contraste con la idea, aparentemente coherente, de un ser máximamente grande. Más difícil de evaluar es la noción de lo que he llamado un ser “máximamente-cuasi grande”: un ser que es como un ser máximamente grande pero que carece, por ejemplo, de una omnisciencia completa (como el Dios del llamado Teísmo Abierto, Que carece del conocimiento futuro de los hechos libres de los hombres). Mi argumento en contra de esa parodia es que cualquier razón que tengamos para pensar que un ser máximamente-cuasi grande es posible también garantiza la creencia en la posibilidad de un ser máximamente grande. Pero si pensamos que un ser máximamente grande es posible, entonces debemos decir que un ser máximamente-cuasi grande es imposible, sobre todo, ya que es imposible que los dos coexistan en el mismo mundo.

Ahora usted objeta, ¿por qué deberíamos pensar que Dios debe ser capaz de abstenerse a crear un ser máximamente-cuasi grande, ya que el que Él se abstenga a crear sería lógicamente imposible? Creo que su pregunta sobresalta lo inadecuado de una definición de la omnipotencia, simplemente en términos de lo que es lógicamente posible para alguien hacer. Para tomar prestado un ejemplo famoso, en esta definición una persona que esencialmente se pueda rascar la oreja podría contar como omnipotente, ya que otras acciones son lógicamente imposibles para él hacer. ¡Eso es sin duda un concepto inadecuado de la omnipotencia! Del mismo modo, si existe otro ser fuera del poder creador de Dios, entonces esto no es plausiblemente consistente con que Dios sea omnipotente. Yo diría lo mismo con respecto a los números y a los otros objetos abstractos que supuestamente son necesariamente existentes: dada la existencia necesaria de Dios, ellos son ampliamente lógicamente imposibles. (Para una brillante discusión, o técnica de una definición adecuada de la omnipotencia, véase Thomas Flint y Freddoso Alfred, llamada “Maximal Power” (Poder Máximo) en The Existence and Nature of God (La Existencia y Naturaleza de Dios), ed Alfred Freddoso publicado por University of Notre Dame Press en el 1983, página 81-113.

El argumento ontológico a favor de la existencia de Dios—¿Es posible un ser máximamente grande?
Su segunda objeción al argumento ontológico a favor de la existencia de Dios es la más difícil de las dos: incluso si concedemos que la existencia de Dios es incompatible con la existencia de un ser máximamente-cuasi grande, ¿por qué se deduce que la existencia de Dios es posible a diferencia de la existencia de un ser máximamente-cuasi grande? Mi respuesta es que hay una asimetría entre nuestras intuiciones acerca de la posibilidad de esos seres. Cualquier intuición para pensar que un ser máximamente-cuasi grande es posible también garantiza la creencia en la posibilidad de un ser máximamente grande. De hecho, la forma en que llegamos a formar la idea de que la primera fue por la disminución de la idea de la última. Sin embargo, nuestra intuición de la posibilidad de un ser máximamente grande, una vez que entendamos sus implicaciones, tiene la tendencia a socavar nuestra intuición de la posibilidad de un ser máximamente-cuasi grande. Empezamos a sospechar que a pesar de las apariencias, eso no es realmente posible después de todo.

Observemos que todo esto se dice únicamente sobre la base de la apelación solamente a las intuiciones modales (es decir, nuestras intuiciones sobre lo que es posible o necesario). Pero una de las “arrugas” significativas en las discusiones sobre el argumento ontológico es el apoyo a (AO1), lo cual va más allá de meras intuiciones modales. Aquí las consideraciones de la simplicidad, de hecho, podrían tener un papel que desempeñar. Al acudir a esos factores, no estamos alterando la forma del argumento ontológico a favor de la existencia de Dios, sino que estamos reuniendo razones aparte de las intuiciones modales de la verdad del (AO1).
Ahora bien, con respecto a su duda teológica: no veo que esto tenga nada que ver con que Dios sea metafísicamente necesario. Aun si Dios existe de forma contingente, siempre y cuando Él sea esencialmente moralmente perfecto, usted puede correr el argumento de que Él está moralmente obligado a hacer lo mejor y por lo tanto, debe crear el mejor mundo posible. Así que este es un problema que enfrenta cualquier teísta que cree que Dios es moralmente perfecto.

La duda debe ser confrontada, creo, al cuestionar la suposición de que hay uno de los mundos posibles que es el mejor. Los mundos simplemente pueden mejorar y mejorar sin límite. Por cada mundo que Dios elige crear siempre habrá uno mejor que él pudo haber creado. Como más, Dios debe crear un mundo bueno, no el mejor mundo (porque no existe tal cosa). Además, no hay razón para pensar que Dios deba crear algo en absoluto. En un mundo posible en el que Dios no creara nada, solamente existiera Él, el paradigma y el locus de la bondad-el summum bonum. ¡Ese sería un mundo bastantemente bueno, por decir lo menos!

Fuente: http://www.filosofia.mx/

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