10/12/2012

EL HOMBRE CAMINO A LA TRASCENDENCIA

Posted by Edwin Yanes on viernes, octubre 12, 2012 in , , , , , , | No comments


EL HOMBRE CAMINO A LA TRASCENDENCIA.
¿Utopía o realidad?

El ser humano es la única criatura que tiene el fuerte deseo de trascender en su vida. Este anhelo interior es tan natural en el hombre, que diariamente lo incita a buscar y rebuscar en sus capacidades humanas el por qué y cómo trascender, a costa de todo y sin importar a quiénes se lleve entre los pies. Pero, ¿De dónde nos viene el deseo de trascender? ¿Nacemos con ella o la aprendemos del ambiente familiar? ¿Es un instinto de supervivencia semejante al de los animales? Estas preguntas siguen haciendo eco en el aire e interpelan al misterio, es decir, no cunden respuesta alguna, porque la trascendencia es una realidad y camino del mismo hombre, y este hombre es un misterio. Por eso, es necesario que aclaremos si la trascendencia es utopía o realidad, o simplemente una idea que empuja al ser humano a buscar algo más allá de su entendimiento. Algo que le brinde confianza, autorrealización y sentido a la vida.

1.      ¿Qué es la trascendencia?
La trascendencia es un camino ontológico (en el ser de cada persona), que se nace con ella y se desarrolla en la maduración de sí mismo y en contacto con la realidad (familia, educación, religión y la cultura) de cada hombre.  La trascendencia es la búsqueda del hombre hacia una realidad más allá de este mundo material, donde el hombre con el deseo de superación, emprende diariamente una lucha consigo mismo. Porque sabe que su naturaleza humana es imperfecta y la influencia social lo ha dañado. Con mucha razón Karl Jaspers afirmaba: “El hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo ha corrompido”. En resumen, la trascendencia es la capacidad humana que ansía buscar el Sumo Bien por medio de las virtudes y los valores para obrar el bien, logrando así la plena felicidad humana-divina en el presente y el futuro.

2.      ¿De dónde nace el deseo de trascender?
El deseo más fuerte del hombre es hacer el bien, aunque a veces no lo haga moralmente bien. Esta trascendencia nace del ser, que hace existir a cada persona de este mundo. Sin el ser nada existiría. Entonces, la trascendencia tiene su origen en tres fuentes: Dios Sumo Bien, el ser de cada hombre y la moral. Con esta trivia el hombre de todos los tiempos ha querido trascender y alcanzar su plena felicidad. Según la historia, muchos intentaron trascender guiados por su propio criterio y erraron en el camino. Ejemplo de ello, es Adolfo Hitler, quien por su deseo de engrandecer la raza alemana y trascender en sus ideas políticas, mandó asesinar seis millones de judíos en los campos de concentración. En fin, el deseo de trascender nace del corazón humano, el cual se traduce en una fuerte creencia que le da sentido a la vida del hombre. 

3.      ¿Cómo trasciende el ser humano?
El hombre comienza a trascender cuando se da cuenta que su naturaleza humana es imperfecta y lo arrastra a obrar el mal. Trasciende cuando a conciencia y libremente reconoce que ha errado en el camino haciéndose daño así mismo y a los demás. También, el ser humano trasciende cuando busca la perfección en su actuar diario, y se aferra a sus ideales de bondad, rectitud y amor. Por eso, cada que el hombre tiene una lucha interna contra sí mismo y sus vicios, haciéndose ganador por sus virtudes en el ejercicio del bien, éste se da cuenta de que poco a poco está trascendiendo humana  y espiritualmente, fijando su  mirada esperanzadora en la plena felicidad junto a Dios. En suma, todo hombre trasciende cuando obra el bien a partir de Dios y lo encarna en la vida de los demás.

4.      La trascendencia ¿utopía o realidad?
El empuje trascendente del hombre no es una fantasía ni mucho menos una utopía (algo que no existe). La trascendencia es una verdadera realidad humana-espiritual, ¿por qué?, Simplemente porque el hombre es un ser  que participa del único Ser verdadero: Dios. Y como el hombre existe gracias al Ser, es innegable su realidad. Ahora, se percibe socialmente que el hombre de todos los tiempos siempre ha manifestado el deseo de obrar el bien; no lo hace bien porque su naturaleza imperfecta y las condiciones socioculturales le son contrarias para obrar el bien y construir la trascendencia. Sin embargo, el ser humano lucha por su perfección, lo hace a través de normas morales, la religión, las virtudes, las ideas éticas, las leyes civiles, etc. Todo esto con el afán de alcanzar en su vida la plena trascendencia. Pero toda esta lucha antropológica tiene sentido y trascendencia, si no fuera así, ¿qué caso tiene que nos levantemos temprano a trabajar sólo para sostener los intereses del patrón? O ¿Valdría  la pena compartir un trozo de pan  con el hambriento sólo para que me miren que somos buenos? Esto no es “deber por el deber” como proponía Emmanuel Kant. Nosotros actuamos, porque algo nos mueve a obrar, y a esa realidad se le denomina: TRASCENDENCIA HUMANA-ESPIRITUAL.

5.      ¿Cómo trascender en la vida diaria?
El hombre piensa que ya está arruinado, que es un problema más del universo y parte de un sinsentido social. Pero hoy día nos hace falta detenernos y buscar en nuestro interior la fuerza de la trascendencia que nos toca a la puerta  y nos invita a obrar el bien humano para trascender desde ahora. Por eso, urge que nos dejemos guiar por las virtudes espirituales y humanas, porque cuando la gente se guía por lo espiritual, lo material es simplemente, calidad de vida; cuando  la gente se guía por lo material, lo espiritual sólo sirve para calmar la angustia. ¿Y cómo trascender en este tiempo tan difícil? ¿Se podrá lograr? Claro que se puede alcanzar la meta y lo podemos realizar si queremos, siguiendo un estilo de vida humana-espiritual:
a)      Buscar el Bien (Dios): Todo hombre es religioso por naturaleza, debemos buscar el bien el cual tiene su fuente en la Suma Bondad que es Dios mismo. Si buscamos a Dios y amamos su bondad nos llenaremos de Él para obrar el bien y comenzar a trascender.
b)      Practicar las virtudes: Ejercitarnos en el cumplimiento de las virtudes humanas como: la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza. Estas cuatro virtudes hacen que todo hombre sea equilibrado y se ponga en camino a la trascendencia.
c)      Promover la fraternidad: Si queremos trascender, debemos poner la mirada en el otro, aquellos que me necesitan ahora mismo. Es ahí donde debemos trascender juntos: obrar el bien con los demás y en bien de los demás. Tenemos que involucrarnos todos, para que trascendiendo lleguemos a ser una comunidad humana fraterna, donde seamos capaces de llamar al otro “mi hermano”.
d)     Elegir la autorrealización plena: Todos estamos llamados a ser felices, humanamente se puede hacer realidad, aunque la inseguridad, la crisis económica y el declive moral nos sean contrarios. La felicidad es una decisión personal, cada quien decide ser feliz como es y con lo que tiene. Pero la plena felicidad consiste en la autorrealización de cada individuo, es decir, cuando hacemos el bien porque nos gusta, nos hace fructíferos y plenos. Busquemos pues ser felices desde este momento y realizarnos como personas en camino a la máxima trascendencia humana, proyecto de vida plena.
Amigo(a) la vida es un don y  la trascendencia un proyecto humano- divino, es un quehacer diario, tarea de toda la vida. A caídas y levantadas debemos buscar la trascendencia antropológica sin desanimarnos. Hagamos la prueba en este preciso momento,  piensa que tú eres una persona invitada a trascender desde tu vida, tu lugar de profesional, de trabajo, vocacional  y tu status social… ¡manos a la obra! Empecemos hoy que el tiempo nos carcome y nos reclama. Hagamos, pues, camino de trascendencia antes que sea demasiado tarde, como decía Henry Ford: “Cualquier cosa buena que pueda hacer o cualquier bondad que pueda mostrar al género humano, permíteme hacerla ahora y no posponerla, ya que no pasaré por este camino otra vez”.
 
Una publicación para www.filosofiaymas.com

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