5/03/2013

SEXO, AMOR Y FILOSOFIA

Posted by Edwin Yanes on viernes, mayo 03, 2013 in , , | 2 comments
El siguiente trabajo es para hablar acerca de la filosofía que tienen Erich Fromm y Arthur Schopenhauer acerca del amor y el sexo. 
Erich Fromm nació en Frankfurt, Alemania en 1900. Fue un psicoanalista alemán que trabajó con Horkheimer y Adorno en el Institut für Sozialforschung de Frankfurt. En 1934, emigró a América por cuestiones raciales, y vivió en Nueva York y en Cuernavaca, México.

En 1941 publicó El miedo a la libertad, y posteriormente, Man for Himself: an Enquiry into the Psychology of Ethics (1947), El lenguaje olvidado (1951), y un auténtico "best seller" internacional: El arte de amar (1956). Más tarde, publicó La misión de Sigmund Freud (1959), Budismo zen y psicoanàlisis (1960), Marx's concept of Man (1961) y, en dura polémica con Konrad Lorenz, Anatomía de la destructividad humana (1975), a la que siguió ¿Tener o ser? (1976).
Murió en Muralto, Suiza en 1980.

Arthur Schopenhauer nació en Gdansk, Alemania, el 22 de febrero de 1788. Fue un filósofo importante; su trabajo más famoso, Die Welt als Wille und Vorstellung (El mundo como voluntad y representación), representa desde el punto de vista literario una obra maestra de la lengua alemana de todas las épocas. Supone además una de las cumbres del idealismo occidental, y el pesimismo profundo (que no profundo pesimismo) que destila perdura en la obra de escritores y pensadores de los siglos XIX y XX, de la talla de Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Thomas Mann, Émile Cioran o Jorge Luis Borges, entre otros muchos
Murió en Fráncfort del Meno, Alemania el 21 de septiembre de 1860.
Tanto Schopenhauer como Fromm hablan acerca del amor y del sexo en sus obras; sin embargo en este escrito se hablará de ellos por separado dado que sus ideas sobre el tema eran diferentes y algunas veces opuestas.

Erich Fromm, en su libro titulado “El Arte De Amar” habla acerca del amor, y de cómo la gente tiene una idea errada acerca de éste: dice que la gente cree que el amor es un sentimiento espontáneo, algo que surge de la nada, que nace cuando las circunstancias son ideales; él afirma que esto es incorrecto, y es gracias a ésta idea incorrecta sobre el amor que la gente se desilusiona tanto de él. Fromm dice que el amor en realidad es un arte, y como tal, debe aprenderse su teoría y practicarse, hasta que se ejecute de manera correcta.

Habla acerca de que el amor es necesario para los seres humanos; dice que el amor es la única manera de eliminar de manera duradera el sentimiento de separatidad. Este sentimiento de separatidad surge en la infancia: al principio, el bebé se ve a sí mismo y a su madre como uno solo, no es consciente de que él es un ser diferente de la madre. Al crecer, el niño se da cuenta de que su madre es un ser humano aparte de él, su madre es una persona y el es otra; al darse cuenta de esto, al darse cuenta de que él es único entre todas las demás personas que lo rodean, surge el sentimiento de separatidad, una especie de soledad sin llegar a serlo. Este sentimiento hace que busquemos una manera de unirnos con otra persona, de eliminar ese amargo sentir, por cualquier medio que podamos; sin embargo, la única manera de eliminar ese sentimiento es por medio del amor.

Además no es cualquier amor; Fromm afirma que el amor debe ser maduro. Explica que existe el amor maduro y el amor inmaduro, siendo el segundo el más común. El amor inmaduro es el amor egoísta, el amor que exige cariño, el amor que solo da para recibir, el amor que espera recibir siempre algo a cambio. Es el tipo de amor que siente una persona cuando dice “Amo porque me aman”. Está basado en una reciprocidad exigida por el enamorado.

En cambio, el amor maduro es el amor desinteresado, el amor que da por lo que siente, no por recibir algo a cambio. Es el amor de quién dice: “Me aman porque amo”. La reciprocidad en este amor no se exige, surge como consecuencia natural.

Fromm divide el amor en diversos tipos, según el objeto de ese amor: el amor fraternal, el amor materno, el amor erótico, el amor a sí mismo y el amor a Dios.
El amor fraternal es el amor que siente un ser humano por otro, por el mero hecho de que ambos lo sean. Es la solidaridad humana.

El amor materno es el amor que siente una madre por su hijo; es el amor que siente una madre y que la impulsa a cubrir todas las necesidades del niño, a educarlo y a inculcarle el amor por la vida.
El amor erótico es un amor exclusivo, un amor que busca la fusión completa con otro ser humano.
El amor a sí mismo es un amor que debe tener cualquier persona para poder tener otros tipos de amor. Es la afirmación de la vida felicidad crecimiento y libertad propios. En la medida en que te ames a ti mismo podrás amar a los demás.

El amor a Dios es un amor que ama a Dios porque es el bien más deseable, el valor supremo.
Fromm afirma que el amor, al ser un arte, debe practicarse para ejecutarse correctamente. Para ello la persona debe ser disciplinada, tener una auténtica preocupación e interés por dominar el arte,  concentrarse en la práctica del amor y tener paciencia para que sin importar el fracaso se siga intentando
Schopenhauer afirma que el amor no es tal, es solamente una manifestación del deseo sexual, como todas las acciones humanas. Su ideología es muy parecida a la que años después publicaría Sigmund Freud.
Afirma que las pasiones son primordiales en el ser humano, son básicas en la esencia humana, por lo tanto el razonamiento es secundario a ellas. Afirma que el ser humano no “quiere lo que conoce”, sino que “conoce lo que quiere”.

Acerca del sexo, dice que es la motivación de toda actividad humana. Afirma que esto es a causa de que el instinto primordial es “el amor a la vida”, la necesidad de un ser vivo de perpetuarse a sí mismo. Según Schopenhauer, la conducta sexual es “la más poderosa afirmación de la vida y la más completa manifestación de la voluntad de vivir.”

Esta necesidad, esta voluntad de vivir, se manifiesta en el deseo sexual, y por lo tanto se vuelve el objetivo principal de todo ser.
En el caso del ser humano, todas sus acciones son motivadas por este instinto. Al ser el deseo sexual la motivación de todo, Schopenhauer pone a los genitales como el origen de la voluntad humana.
Podemos ver su razonamiento en el escrito de uno de sus libros: “Todo esto corresponde al importante papel que juega la relación sexual en el mundo humano, donde es realmente el centro invisible de toda acción y conducta, y se puede atisbar por todas partes a pesar de los velos que lo cubren.”

En efecto, Schopenhauer encontró una implicación sexual en actividades humanas que anteriormente no se consideraban ni siquiera cercanas al sexo: “Es la causa de la guerra y la meta y objeto de la paz, el fundamento de lo serio y la finalidad de lo jocoso, la fuente inagotable del ingenio, la clave de todas las alusiones y el significado de todas las insinuaciones misteriosas, de todas las proposiciones tácitas y todas las miradas robadas; es la meditación diaria del joven y a menudo también del anciano, el pensamiento permanente del impúdico e incluso a menudo aparece en la imaginación del casto contra su voluntad, el material siempre disponible de la broma precisamente porque lo profundamente serio está situado en su raíz”.
Al ser el deseo sexual el motivo de toda actividad humana, el amor también es motivado por éste. Schopenhauer afirma que incluso el amor más sublime tiene como causa el deseo sexual. Afirma que el amor no es más que un pretexto que ponemos, una racionalización que nuestro intelecto hace para justificar las acciones que hacemos para satisfacer nuestro instinto sexual. Aún en las acciones que aparentan un amor profundo y sincero, tienen su origen en las ansias de satisfacer el deseo sexual. 

Al girar toda nuestra vida alrededor del instinto, Schopenhauer afirma que no tiene sentido luchar contra él, ya que jamás lo venceremos y siempre tendremos la necesidad de satisfacerlo, lo que nos llevará a una frustración producto de la insatisfacción completa de éste. Este razonamiento es el origen de su filosofía pesimista.

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