8/15/2013

MATANDO LA CONCIENCIA HUMANA

Posted by Edwin Yanes on jueves, agosto 15, 2013 in , | No comments
A efectos prácticos, la conciencia se refiere a la capacidad que nos indica qué está bien o mal. Estas valoraciones del instante que acontece, permiten al individuo percibirse a sí mismo como alguien capaz de modificar su entorno o por el contrario como alguien sujeto a unas restricciones que le superan. Tenemos conciencia cuando sabemos lo que está aconteciendo en nuestro Yo y otorgarle un concepto, ya en lo que es propio de nuestro mundo interior, ya en lo que es el mundo exterior que en él se refleja. 
La conciencia presenta algunas propiedades claramente diferenciadas: dinamismo, unidad o totalidad, subjetividad, intencionalidad y conocimiento certero. La conciencia predispone a la persona a actuar de forma equilibrada entre su cosmovisión y los hechos percibidos en el presente.

Los Estados Unidos, donde el psicoanálisis no hizo escuela, fueron la cuna de nuevos estudios sobre la conciencia. Incluso, de posturas que desdeñaban la oposición conciencia-inconsciente y la idea general de conciencia. En las primeras décadas del siglo XX, algunos psicólogos volcaron el fiel de la balanza sobre la conducta como objeto de estudio. Para John B. Watson, todo estaba en el comportamiento. De hecho escribió que se podría estudiar la psicología humana sin hacer una sola mención a la conciencia. Watson creó la escuela de psicología conocida como conductismo.

Hacia los años 50/60 del siglo XX el estudio científico del sueño descubrió que éste no implica la desaparición de la conciencia, sino otro tipo de actividad cerebral cercana a aquella. Los movimientos oculares rápidos (REM, por las siglas de las palabras inglesas Rapid Eyes Movement) se producen durante el sueño, a intervalos de unos 90 minutos. El estudio de la fase REM reveló que en esos momentos las ondas registradas por un encefalograma son similares a las de la vigilia. Esto sugirió la posibilidad de ampliar el concepto de conciencia. En esos años, apareció la idea de "estados alterados" de conciencia, que se difundió rápidamente en la cultura estadounidense. La utilización de alucinógenos, la meditación, la creencia en percepciones extrasensoriales referían a una percepción del mundo distinta de la habitual, no ubicada en lo inconsciente, sino en zonas no exploradas de la conciencia.

Ese movimiento cultural New Age, parecía expresar, la necesidad de comprender toda la actividad y el potencial de la mente humana. E implicaba que las ideas morales convencionalmente aprobadas debían ser sujetas a revisión. Para muchos, el uso de sustancias alucinógenas significó poner al descubierto la parte oculta de la conciencia y una amplitud de visión que estaba más allá del bien y del mal.

Nuestra memoria y nuestros recuerdos, así como toda su carga emocional están compuestos por los contenidos que hemos almacenado de forma peneana a lo largo de nuestra vida. Y, también, por aquellas vivencias que han sido adquiridas de forma inconsciente. Los estímulos subliminales, bien visuales, auditivos, olfativos o de cualquier otra índole perceptual, pueden ser emitidos con baja intensidad o de forma más o menos oculta y en general, con una exposición breve que evita que sean captados de forma consciente. Sin embargo, sí serán captados a nivel inconsciente y almacenados en nuestra mente. Precisamente por eso, tendrán un efecto que en mayor o menor medida influirá en nuestro comportamiento futuro.

Matando la conciencia humana

Hemos definido la conciencia y lo que dicen de ella algunos afamados psicológos, de forma sencilla se entiende a la conciencia humana como un freno interno del humano, el cual se activa ante una situación que implique toma de decisiones entre lo bueno y lo malo, según la percepción social, basado en la moral y la ética. La conciencia es parte individual de cada ser humano, la cual puede ser asesinada por el mismo ente que la habita, como dice un conocido refrán popular, "la práctica hace al maestro", de igual manera la práctica de cierta actividad moralmente incorrecta puede llegar a matar la conciencia, para entenderlo mejor pongamos un ejemplo, hagamos de cuentas que eres una persona infiel, con plena certeza la primera vez que lo hiciste, te tomó mucho trabajo, seguramente pensabas, esto está malo, esto no es correcto, qué pasa si se entera mi esposa/o pero la atracción fue más fuerte hasta que llegaste a caer en las garras de tu amante, bueno, pasó todo y las cosas marcharon bien, qué pasa, lo hiciste una vez y si se te presenta otra oportunidad seguramente lo harás, contando ya con pericia y ante esto la conciencia va sediendo, como somos animales de costumbre, de esa cuenta la conciencia también va permitiendo nuestro accionar como un patrón de la costumbre.
Por lo anterior podemos decir que la conciencia se vuelve inconsciente ante eventos repetitivos que van contra la moral de las improntas sociales.
Autor: Edwin Yanes

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