11/20/2013

JOSÉ ANTONIO MARINA

Posted by Edwin Yanes on miércoles, noviembre 20, 2013 in , | No comments
"Soy un experto en miedos". Marina abre con esa afirmación el libro que escribió en 2006 –Anatomía del miedo– y probablemente no lo hizo refiriéndose a saberes académicos, sino al peso que como todos nosotros ha debido soportar a lo largo de su vida. Su honradez intelectual le exigió la confesión de parte, antes de desplegar el análisis minucioso que hace a continuación. Seguir a Marina nos ayuda a pensar... 

El continuo afán por librarse del miedo es el hilo conductor a lo largo de toda la historia de la humanidad.
El polo opuesto: imponerse a los demás aterrorizándolos. Lo suelen desarrollar aquellos escasos seres dotados de facilidad para la intrepidez.
Todos hemos soñado una ilusión recurrente: ser valientes.
Pero no hay valientes: hay tipos que disimulan su miedo de forma verosímil.
No hay especie más miedosa que la humana: el miedo pertenece al sistema defensivo de la naturaleza.
El miedo es una emoción individual pero altamente contagiosa.
El miedo produce un triple estrechamiento de la conciencia:
• Corporal: el cuerpo se percibe como una vivencia opresiva.
• Psicológica: el mundo sólo se ve como un lugar de amenazas.
• Conductual: todas las energías se concentran en un único objetivo: estar en alerta máxima, prestos a huir.

Marina define el miedo de esta manera:
“Un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovesicular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad, sumisión… y ello porque el sujeto se encuentra ante la presencia de un peligro”.

¿Qué es la angustia? Cuando al sujeto, sin la presencia de un peligro, le invade un sentimiento desagradable, aversivo, con activación de irregularidades digestivas, cardiovasculares sin objeto del que separarse, pero con tendencia a mantenerse en ese estado sin afrontarlo, ni huir, ni luchar.

¿Qué es el estrés? Cuando los acontecimientos exigen al sujeto un esfuerzo que sobrepasa sus recursos mentales o físicos con signos de activación fisiológica mantenida e incapacidad de controlar la situación.

Dar miedo es muy rentable: si el miedo agudo o el más leve pero envolvente se imponen sobre los humanos, aquel que puede suscitar miedo se apropia hasta cierto punto de la voluntad de la víctima, escribe Marina.

El temor es uno de los resortes del poder; el poder político, la quinta esencia del poder, siempre intenta manejarlo.

• Terrorismo: cuando una minoría que se siente agraviada intenta imponer su punto de vista o derechos utilizando actos criminales indiscriminados que provocan una espiral de terror. 

• Religiones: el miedo se encuentra en su origen, pues revelan el más allá, algo amedrentador.
• El miedo más importante: es el que ocurre cuando se convierte en un modo de percibir el mundo.

Marina describe tres estratos en la personalidad del individuo para mejor entender la resistencia ante el miedo:
• Personalidad recibida: es la matriz personal, genéticamente condicionada.
• Personalidad aprendida: es el carácter; el conjunto de hábitos afectivos, cognitivos y operativos adquiridos a partir de la personalidad base.
• Personalidad elegida: cómo una persona concreta se enfrenta o acepta su carácter y juega sus cartas; incluye el proyecto vital, la manera de desarrollar el proyecto en cada circunstancia.

¿Cómo se aprende a ser miedoso? Hay cuatro tipos de aprendizaje, según Marina:
Los sucesos traumáticos experimentados por el individuo.
Sufrir daños penosos y repetidos: humillaciones, agresiones.
Aprendizaje social, por imitación de modelos familiares, sociales.
Asimilación de mensajes alarmantes.

La dificultad de vivir: los miedos poco espectaculares que estrechan la vida; miedo a las escenas violentas, a las situaciones conflictivas, al aburrimiento, a la soledad, la destrucción del mundo próximo, al desorden; miedo a tomar posturas firmes.

¿Y la vergüenza? Pasión que excita una turbación en el ánimo por la aprehensión de algún desprecio, confusión o infamia que se padece o teme padecer. Es un desencadenante del miedo.

Tenemos miedo a sentir vergüenza como lo tenemos a sentir cualquier otro dolor. 

¿Cuáles son las creencias que nos someten al pensamiento angustioso?
• Responsabilidad exacerbada: nos sentimos responsables de todo lo malo.
• Perfeccionismo: todo lo debemos hacer con una gran perfección, sin dejar nada al azar, a la improvisación.
• La creencia en la propia impotencia: lo que revela una profunda falta de confianza en sí mismo.
• La creencia en la incontrolabilidad de los acontecimientos: baja tolerancia a lo ambiguo e imprevisible.

El más frecuente de los miedos: el miedo a nuestros semejantes.
Miedo a su mirada.
Miedo a su evaluación.
Timidez: tendencia a rehuir los contactos con los otros.

¿Podemos saber qué es el valor y si existe? Valiente es aquel –dice Marina– a quien la dificultad o el esfuerzo no le impiden emprender algo justo o valioso, ni le hacen abandonar el propósito a mitad del camino; actúa guiado por la justicia que es el último criterio de valentía.

Marina es fiel a sí mismo: “solo hay valentía para el bien”

Al principio, casi todos los hombres se asustan cuando entran en acción, pero es entonces cuando hay que dominarse de modo que pueda proceder como si no se estuviese asustado. Cuando esto se hace durante cierto tiempo, el fingimiento se trueca en realidad.

¿Qué quiere el hombre? Quiere vivir por encima del miedo.

¿La grandeza del hombre? Es su proyecto.


Vía: http://filosofiahoy.es/

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