2/17/2014

FILOSOFÍA PARA NIÑOS

Posted by Edwin Yanes on lunes, febrero 17, 2014 in | No comments
Las preguntas de los niños son, a veces, las grandes preguntas de la filosofía. Para lidiar con ellas existen herramientas: más de 50 libros de filosofía dirigidos a niños de todas las edades para que aprendan a filosofar y para que aprendamos a filosofar con ellos.
Si el lector considera que la filosofía es una materia demasiado difícil para los niños y que, por tanto, es imposible que existan libros de filosofía escritos solo para ellos, se equivoca. De hecho, hace casi 30 años que Matthew Lipman, un profesor de filosofía norteamericano, escribió una novela filosófica para que niños de entre 12 y 14 años pudiesen filosofar en clase. Desde entonces el programa de “filosofía para niños” comprende al menos 10 novelas filosóficas (Hospital de muñecas, Elfie, Pixie, Kío y Gus, Nous, etc.) para que alumnos de todas las edades puedan desarrollar el pensamiento crítico. El programa de Lipman ha tenido sus continuadores en nuestro país, como Angélica Sátiro, que ha desarrollado con Irene Puig el programa Noria con varias historias y manuales, y últimamente una serie de ocho relatos para niños de infantil, como ¿Pueden volar los peces? (Octaedro, 2012) o ¿Puedo entender con el 
corazón? (Octaedro, 2012). 

A la manera de Sócrates

Pero sin duda han sido los franceses los que más han innovado en este campo. La primera colección que se tradujo al español fue Piruletas de Filosofía, de Michel Puech y Brigitte Labbé (SM), pero el enfoque más innovador lo dio Oscar Brenifier con los nueve libros de Superpreguntas. Allí se incluían títulos como ¿Qué es la felicidad?, ¿Qué es la libertad? o ¿Qué es el yo?. La mencionada innovación provenía de formular más preguntas que respuestas –unas 150 por cada libro–. Además, estaban basados en los talleres filosóficos que el autor había llevado a cabo previamente con niños. Es decir, los libros eran el resultado de una práctica filosófica (algo que no suele ser habitual en este tipo de obras) y pretendían ayudar a padres y profesores a mantener diálogos filosóficos con sus hijos o alumnos. La estructura de los libros: cada tema se dividía en seis preguntas (por ejemplo, el volumen ¿Qué es la vida? incluía las preguntas “¿Cómo ser feliz?”, “¿Por qué vivimos?” y “¿Por qué nos morimos?”) y se ofrecían seis respuestas posibles para cada una de ellas (respuestas que habían dado los niños en los talleres), pero cada respuesta era seguida de cuatro nuevas preguntas que cuestionaban alguno de los supuestos en que se basaban. El objetivo de la colección era iniciar un proceso de indagación filosófica con los niños para “ayudarles a pensar y juzgar por sí mismos, a ser autónomos y responsables”. Hay que recordar que Oscar Brenifier es uno de los filósofos más prolíficos en este campo y uno de los que más ha reflexionado sobre la mejor manera 
de poner en práctica el método socrático dentro y fuera del aula.

En La práctica de la filosofía en la escuela primaria (Diálogo, 2012) ha resumido todo lo que sabe sobre esta cuestión, para que todos los que estén interesados en mantener un diálogo filosófico con niños puedan llevarlo a cabo con las herramientas adecuadas para ello. Además de Superpreguntas, Brenifier ha publicado tres colecciones más para niños: la de Ninon (La verdad según Ninon y La felicidad según Ninon, edit. Proteus), que es la que mejor muestra cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a explorar sus preguntas (el cómic está estructurado como un guión cinematográfico y sus verosímiles diálogos permiten hacerse una idea de cómo debería comportarse en la práctica un educador socrático); la serie de las antinomias, con títulos como Ni sí ni no: un libro para entender los grandes contrarios del pensamiento, El amor y la amistad o El sentido de la vida (SM), así como El libro de los grandes contrarios psicológicos y La cuestión de Dios (en catalán); y una serie para niños de infantil, con títulos como Mamá, ¿por qué existo?, Papá dime, ¿por qué me quieres? y ¿Por qué no puedo hacer todo lo que quiero?, por ahora solo en catalán.

Se intenta cambiar la actitud de los adultos frente a las preguntas de los niños. El autor lo explica al inicio de Ahora que lo pienso (SM), un álbum que reúne las 30 preguntas más frecuentes que suelen hacer los niños y cómo trabajar filosóficamente con ellas: “Los niños tienen la habilidad de plantearnos cuestiones filosóficas frente a las cuales a menudo nos sentimos tan desamparados que tenemos la impresión de que, en ese instante, nuestra habilidad como padres o educadores reside en la capacidad de dar la respuesta adecuada. ¿Y si invitáramos al niño a interrogarse y a construir su propio pensamiento enfrentándose a varias respuestas? ¿Y si aprovecháramos nosotros para volver a interrogarnos sobre aquello en que se fundamentan nuestras convicciones? Cuestionarse, pensar: 
he aquí una hermosa actividad para poner en práctica juntos”.

La filosofía es un cuento

Los pequeños Platones es la última colección filosófica para niños traducida al castellano (Errata Naturae). Su originalidad consiste en introducir la filosofía de un determinado autor de manera atractiva y en que la colección está escrita por varios filósofos en lugar de solo por uno. De los 16 títulos que se han editado en francés se han traducido por el momento cinco: El filósofo-perro frente al sabio Platón (a mi juicio el más logrado de todos), ¿Por qué tienen nombre las cosas?, El genio maligno del señor Descartes, Un día loco en la vida del profesor Kant y El fantasma de Marx. Los textos están concebidos para ser leídos individualmente o como material de trabajo en un taller filosófico con niños, actividad pedagógica que en Francia está adquiriendo un interés cada vez mayor. De ahí que se hayan desarrollado unas guías didácticas para cada volumen con el fin de facilitar el trabajo didáctico. Las ilustraciones son tan importantes como el texto: despiertan la atención de los jóvenes lectores y facilitan la comprensión de su contenido filosófico.
Otra colección filosófica para un público juvenil (niños de más de 12 años): la serie Zoosofía, de la editorial Octaedro. El autor de los libros es Josep Muñoz, un filósofo catalán con una amplia experiencia docente y divulgativa, conocido sobre todo por ser el autor de varios superventas filosóficos, como Good-bye Platón (Booket) o Solo sé que no sé nada (Ariel) y que anteriormente había escrito ya diversas obras de introducción filosófica para la misma editorial, como Prohibido Pensar y No tengo tiempo para pensar. La idea es similar a la colección anterior, divulgar el pensamiento de un filósofo, pero utilizando ahora una fábula con un animal extraída de alguno de sus escritos. Hasta el momento han salido seis títulos, dedicados a la gallina inductiva de Bertrand Russell, la paloma de Kant, la tortuga de Zenón de Elea, el camaleón de Marsilio de Padua, el asno de Buridán y el lobo de Hobbes. Los libritos constan de tres partes: la historia del animal como si se tratase de una fábula de Esopo o Samaniego, la explicación de su significado filosófico en relación con el pensamiento del autor y una serie de actividades didácticas para realizar en clase, divididas por competencias educativas y perfectamente adaptadas al contexto escolar español.

Jostein Gaarder también se ha sumado a este enfoque socrático con su enigmático libro Me pregunto… (Siruela), compuesto de 50 preguntas. Gaarder es un maestro consumado de la novela filosófica destinada a un público juvenil e infantil, un género (o subgénero) que cultiva con gran maestría. Sus narraciones pretenden conjugar el placer de la lectura individual con las cosquillas del cuestionamiento filosófico. El filósofo noruego es autor de 18 novelas filosóficas (editadas todos por Siruela), entre las que destacan El misterio del solitario, ¿Hay alguien ahí? o El enigma y el espejo. 

En esta línea más intimista debemos mencionar al menos el cuento filosófico que Miquel Osset ha escrito para la editorial Proteus, Helena y la amistad, que idea un original artificio narrativo (un programa de ordenador sobre filósofos clásicos) para imaginar un diálogo de una niña de ocho años con Epicuro y sus discípulos. Es solo un ejemplo, porque ¿por qué no hay más filósofos españoles que se animen a escribir este tipo de obras? ❖ Gabriel Arnaiz

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