6/12/2014

EL ALMA COMO EGO

Posted by Edwin Yanes on jueves, junio 12, 2014 in , , | No comments
El alma como ego (el yo) es un breve ensayo que pretende únicamente hacer consciencia sobre el ser y cuestionar la idea que se tiene acerca del alma, entendiendo al ser como el centro y origen de la existencia como acción.
A menudo podemos observar dos manifestaciones del ser, la primera que hace posible tener una conversación con otra persona y la otra que hace posible el respirar y el estar vivo, ambas ocurren al mismo tiempo en el individuo. Al percatarnos de este suceso de inmediato nos situamos en una tercera manifestación del ser, esa en la cual tú y yo observamos y analizamos nuestras propias acciones.

Hablemos de las primeras dos manifestaciones del ser. Una es la que identifica al individuo con una personalidad y la otra es la que lo hace caminar, sentarse, alimentarse y continuar con el debido funcionamiento del cuerpo, que quede claro que no se refiere a la memoria sino más a un proceso de función específica y no a renovar viejos recuerdos. En el modelo topográfico de FREUD, podemos encontrar noción de estas dos manifestaciones del ser las cuales son denominadas: consiente e inconsciente.

En el estado consciente del ser se sitúa toda la identidad de un ser vivo, sus gustos, sus intenciones, su personalidad, es decir todo aquello que lo haga entender que está vivo y que es alguien en algún lugar, también incluye dentro de sí a la influencia del mundo social donde existe.

El estado inconsciente del ser ese en el cual nos vemos envueltos cuando dormimos y que constituye la existencia física, mantiene al cuerpo vivo, lo anima. El inconsciente podría ser de hecho lo que Platón quizo decir en su Fedón al referirse al principio perecedero del alma, y el consiente por contener dentro de si nuestros sueños, deseos, ideas, emociones y cosas tan humanas, bien podría ser el principio inmortal del alma.

En la primera manifestación del ser también existe una personalidad que todo ser humano conoce bien, esta personalidad es el yo (ego). Esa personalidad que nos identifica pero que no pertenece del todo a nosotros, pensemos en toda la influencia que hemos tenido en nuestra vida, desde que aprendimos a razonar. Este yo (ego) existe personalizado en un ente dentro del ser, el yo quiero, yo soy, yo hago, yo tengo, son prototipos que nos enseñaron de niños para expresar nuestra voluntad de forma verbal, estos prototipos son instrumentos del consciente.

El inconsciente tiene de instrumento el cuerpo y expresa la voluntad de forma física, como la acción física de tomar algo con las manos o dar un paso delante del otro.

Pero si el yo (ego) pertenece al principio inmortal del alma, ¿podría el yo (ego) también ser inmortal?

¿Podrían todos esos prototipos aprehendidos por el ser constituir parte del alma? Recordemos que cuando el ser humano nace no hay yo (ego) dentro de él, este es aprehendido a lo largo de la existencia humana, ya que si fuera parte de nuestra esencia como almas, no tendríamos mucho que aprehender en el acto de existir, y una de las funciones de la existencia es dotar al ser de conocimientos y experiencias.

Pensar en el yo (ego) como parte del alma es algo que solo se puede concebir si se observa el comportamiento del consciente desde el inconsciente, es decir: si uno tiene una conversación con otra persona y decide uno encargarse conscientemente de su respiración mientras continua conversando, notaremos una anormalidad en la conversación, obviamente el consciente no puede hacer dos acciones a la vez, necesita al inconsciente para existir y que están estrechamente conectados uno al otro, tendríamos que considerar que el yo (ego) pertenece al alma.

Pensemos por un momento: ¿Quién soy? Uno tendría que pensar en todo lo que ha aprendido, sentido y hecho a lo largo de su existencia y en todos esos cambios y experiencias que nos han hecho lo que somos hasta ahora, aun así uno no estaría satisfecho de decir o escribir lo que ser uno constituye. Pero si nos preguntamos ¿sigo siendo yo? En lugar de ¿Quién soy? Podemos de forma satisfactoria decir: no lo soy! No somos los mismos que fuimos en nuestra niñez o infancia, por lo tanto esa alma con la que nacimos ya ha sido modificada por el yo (ego).

Si pensamos en estas dos manifestaciones del ser como parte del alma, debemos entender que una de ellas muere con el cuerpo, la que no tiene contacto con el yo (ego) y que la otra contiene al yo (ego) dentro de sí.

¿Qué es el alma entonces?
¿Ese ente interno que nos mantiene vivos y que contiene dentro de sí parte del mundo exterior como identidad?
¿O acaso ese ente cuya mitad muere y la otra es inmortal y que contiene dentro de sí un yo (ego) también inmortal?

Seguramente el alma es algo que pondría al ser humano a pensar por mucho tiempo, pero ¿no es tiempo ya de saber lo que las profundidades del concepto alma esconden?

Hace siglos que se implementó el concepto de alma al pensamiento humano, aun así es difícil encontrar conceptos concretos sobre la idea del alma. El alma como ego (yo) bien podría aportar otro punto de vista sobre la idea del alma, un punto de vista donde el comportamiento es un manifiesto del alma y por medio del cual se estudia la idea del alma.

Vía: http://arje.usac.edu.gt/?p=836

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